VIGIL GONZALES EXHIBE “ESPECTROS” DE FERNANDO NUREÑA

Disponible en formato presencial y online, la muestra reúne obras del artista peruano que, junto con un texto por la investigadora Paula Eslava, plantean una línea social y política traducida a la estética.

VIGIL GONZALES EXHIBE “ESPECTROS” DE FERNANDO NUREÑA

El texto de Eslava está compuesto por una serie de apuntes que buscan disparar ideas sobre los usos de la imagen histórica y su posible vigencia en el presente:

 

Entre la década de los 70 y final de los 80 se dibujaba en Perú un panorama en el que el devenir del país estaba siendo disputado entre distintas fuerzas políticas, unas que empujaban hacia medidas neoliberales y otras que abogaban por políticas de tradición izquierdista, ambas con formas de organización que implicaban diferentes niveles de violencia.

En 1977, durante el gobierno de Morales Bermudez, miles de trabajadores se organizaron en un paro a nivel nacional en reclamo por la situación de crisis económica en la que estaba sumido el país. Tal organización estaba en contra del desmontaje de las políticas económicas y derechos laborales instaurados por el gobierno de Velasco Alvarado que tenían su foco en el sector de la clase obrera. Como consecuencia de las manifestaciones masivas, el regimen quedó debilitado y forzado a convocar elecciones.

En 1980, el entonces presidente Belaunde Terry articuló, junto a su ministro de economía, un equipo de asesores tecnócratas llamado Dynamo. Su objetivo: idear e impulsar medidas económicas para reducir las exigencias fiscales a las empresas, disminuir la participación del Estado y fortalecer el sector privado a través de créditos.

Al final de la década y durante el mandato de Alan García, varios jóvenes fueron detenidos bajo acusación de haber participado en el enfrentamiento entre senderistas y fuerzas policiales de la plaza Manco Cápac en Lima. El enfrentamiento se entendió como parte de los actos de boicot senderista a las elecciones municipales y regionales que se celebrarían ese mismo mes. Esto dio lugar al endurecimiento del control militar de la capital.

Durante estos últimos años hemos visto reaparecer algunos de los símbolos de la historia de la izquierda local en marchas, afiches y redes sociales. Estas imágenes suelen ser ocasionalmente utilizadas como parte de la narrativa sobre un ímpetu pasado leído en cierta clave nostálgica, pero con dificultades para tomar asidero real en las disputas políticas del presente. Estas imágenes, en ocasiones más cercanas a superficies evocativas que a dispositivos conscientes de su origen y las condiciones que los produjeron, quedan en ocasiones reducidas a su dimensión más formal.

Sin llegar a negar la potencialidad política de recuperar símbolos de otros momentos históricos, se presenta la pregunta sobre cómo construir líneas continuas desde las imágenes del pasado hasta los sentidos y las demandas de las luchas del presente.

 

“No es posible atender y descubrir lo real sin una operosa y afinada fantasía” —Jose Carlos Mariategui. Publicado en Variedades: Lima. 15 de enero de 1930.

 

Cuando uno aprende a escribir, el ejercicio de copiar es un método de aprendizaje recurrente para llegar a dominar ese nuevo lenguaje. Al hacerlo se dan dos fenómenos: el extrañamiento y el aprendizaje, no necesariamente en orden causal. El primero consiste en este momento en el que uno se desconecta del significado y empieza a atender a cuestiones como su fonética o su estética. El segundo corresponde al momento en el que fruto de la repetición uno aprende a dominar este lenguaje.

Quizás de esta misma manera, este fenomeno dual puede resultar en una metáfora productiva en el momento de pensar las imágenes, aportando el proceso de extrañamiento mecanismos de abstracción y deslocalización que permitan subjetivar los signos para poder reinventar sus usos y aplicaciones.

Parafraseando a John Berger, ante la imposibilidad de reintegrar las imágenes al contexto temporal del que fueran tomadas, se debe reconocer que la tarea de narrar a través de las imágenes (él lo aplica a la fotografía específicamente) es la de su asimilación, su agrupación y transformación en una experiencia activa, es decir hacer del recorrido de la imagen parte de la experiencia vivida en el mundo.

Fernando Nureña Cruz (n. 1993 en Callao, Perú) es artista visual y diseñador gráfico. Vive y trabaja en Lima, y estudió en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su trabajo se ha mostrado en algunas exposiciones en la ciudad de Lima: Mixtape (Galería del Paseo, 2020), En/para/sí (solo project @ Suero), Tercer Premio ICPNA Arte Contemporáneo (Espacio Juan Pardo Heeren, 2020), Colaboración Eficaz (Laboraleatorio, 2019), Noche de videos 2 (Sala Luis Miró Quesada, 2017), 35 Salón Nacional de Grabado (ICPNA, 2016), entre otras.

 

VIGIL GONZALES es concebida como una galería de arte contemporáneo orientada a la visibilización y promoción de la producción artística dentro de la escena peruana y latinoamericana. Pensada como un espacio de investigación e intercambio cultural, disciplinario y de conocimiento, la galería pone el foco en artistas cuya obra dialoga con las problemáticas socio-políticas de la región.

 

Espectros

Hasta el 7 de junio

VIGIL GONZALES galería

Jr Grau 654 - Urubamba - Valle Sagrado de los Incas