Artistas
Músico y pintor, interesado por la figura humana y el paisaje, el arte mural y el signo espontáneo, los efectos de la luz y la vibración de los matices, en todas las etapas de su producción Leopoldo Torres Agüero fue un artista inclinado a experimentar con la forma y el color.
En el libro-objeto Negro el 10, último trabajo conjunto de Julio Cortázar y Luis Tomasello, el escritor delinea con acierto el proceder creativo del artista. Afirma que “... Este alquimista no ha buscado congelar la luz en materia preciosa, sino precisamente lo contrario: un objeto sólido e inmóvil se dilata en luz y color; tiembla en el espacio, late con el mismo corazón del que lo está mirando”.
Emilio Perez nació en Nueva York y se crió en Miami, Florida. En 1990,a la edad de 18 años, volvió a Nueva York para asistir al Pratt Institute y dos años más tarde regresó a Miami para completar su licenciatura en Bellas Artes en el New World School of the Arts.
La siguiente conversación que mantuve con Emilio Chapela gira en torno a varias pinturas, fotografías y esculturas exhibidas en las galerías Henrique Faría y Pace/MacGill, en Nueva York.
Pensar el arte contemporáneo exige plantearse la recapitulación de ideas y conceptos. La postmodernidad ha puesto en el centro de mira el reciclaje de filosofías, posturas e inquietudes que le permiten al artista contemporáneo sumergirse de manera más realista y efectiva en el estudio de las problemáticas que componen y definen la fisonomía social de su realidad inmediata.
La vida no tiene sentido. Por eso existe el arte. Estamos condenados a insistir, a querer permanecer, a perdurar, pero lo nuestro es irnos. Lo sabemos desde pequeños: en el futuro habrá un día en el que ya no estaremos. Aunque no tiene sentido, la vida es una explosión de intensidad.
