Atelier Morales: Arqueología III. Galerie Nathalie Obadia, Paris

Atelier Morales quiere aventurarse en la búsqueda de una nueva belleza que, con sus tensiones o ambigüedades, logre apelar a los sentidos y los sentimientos del espectador. 

Por Patricia Avena Navarro
Atelier Morales,  Arqueología n° 20, de la serie  Arqueología III. Patrimonio a la deriva.  Impresión fotográfica "Giclée" sobre papel, dibujo a lápiz y guache. 2016

Desde hace ya varios años Atelier Morales (Teresa Ayuso-1961 La Habana-, Juan Luis Morales-1960 La Habana) investiga el entorno urbano, sus alteraciones y las marcas o registros que deja el paso del tiempo. Con "ArqueologíaIII" su tercer proyecto de la serie denominada “Arqueología” inspirada del poema del escritor cubano Eliseo Diego, presentan en la galeria Nathalie Obadia-Paris- una nueva serie en técnica mixta de fotografías, dibujo y acuarelas de arquitecturas habaneras que narran tácitamente la vida que ha desaparecido.

Atelier Morales actúa como un arqueólogo de nuestra época atraído por la historia de esas casas abandonadas por sus familias. En Cuba durante 55 años, hubo una continua emigración de familias. A través de la serie "Arqueología III", muestra ese patrimonio familiar que años de abandono han degradado hasta su completa desaparición. La serie relata silenciosamente la ausencia humana, pero que deja huellas en los objetos cotidianos y construye la memoria familiar. En esta exploración, los artistas, se detienen en la captura de imágenes que permiten advertir el paso de lo invisible e impalpable y del destino que ello sigue. “Arqueología III” se presenta como una reflexión sobre la familia, el patrimonio más importante de la sociedad.

Siempre, en la fotografía está presente el silencio. En “Arqueología III” ese silencio es más notorio e imposible de no percibir. Fotografías de ruinas que se vuelven casi escultóricas, donde objetos y figuras, silenciosas y graves, transforman el espacio real en un sitio onírico de proyecciones fantasmales que transitan en el espacio; elementos tangibles en una exploración urbana. Las obras exudan un desesperante misterio y ponen al espectador en una postura que lo obliga, frente a la obra, a detener la mirada para descubrir los fragmentos del poema de Eliseo Diego, que no se distinguen con claridad y arqueólogos que excavan tratando de desenterrar las historias de estas familias para explicar cómo se han extraviado. Más allá de la belleza primera de la imagen, se filtra una breve pero sustancial dislocación entre aquello que ha sido ocultado y que a su vez invita a ser espiado.

En el mundo contemporáneo, a menudo, el artista no toma a la fotografía como un medio para producir una imagen, sino la imagen como una instancia en la cual deconstruir el lenguaje fotográfico. Atelier Morales quiere aventurarse en la búsqueda de una nueva belleza que, con sus tensiones o ambigüedades, logre apelar a los sentidos y los sentimientos del espectador. Apuesta a la sensibilidad (aisthēsis) como vía de transformación o cuestionamiento de los modos en que percibimos y habitamos la realidad y las imágenes que nos rodean.

Mediante este refinado trabajo fotográfico, Atelier Morales, construye espacios trascendentes que, en esencia, le conceden a la arquitectura un lugar para simplemente existir y por extensión, proporcionan los medios para sentir profundamente la relación con el mundo. Una cuidadosa tarea investigativa que les ha permitido asumir con eficacia sus propuestas, cargadas de asociaciones culturales y apoyadas en una exquisitez formal.

El análisis arqueológico de Atelier Morales parte de una observación atenta y meticulosa de la quietud de los objetos y de los archivos. Constituyendo series en las que los objetos se encuentran emparentados por su función, su huella o su forma, los artistas se detienen no solo en las cualidades formales de estos, sino más bien en su facultad de revelar ciertos aspectos sociales, políticos y económicos, poniendo en evidencia, la posición de las cosas, del lenguaje y de los discursos. Su apuesta no consiste en iniciar un recorrido nostálgico, intentan rastrear supervivencias lejanas. Para esta tarea, no solo se sirven de la fotografía como instrumento, que fija y detiene, a la par que fragmenta y construye un relato alternativo de la realidad; se valen también, de un inteligente y delicado manejo del grafito y del gouache. De esta manera, Atelier Morales individualiza y manipula el espacio arquitectónico que trasciende, construyendo así una nueva imagen urbana, compone frescos postmodernos.