Elias Crespín:Slow Motion. Maison de L'Amérique Latine, Paris

Slow Motion presenta las gestaciones más significativas del universo creativo de un artista que invita al espectador a dar una nueva mirada sobre el arte del movimiento.

Por Patricia Avena Navarro
Teatralineados fluo vert, 2016. Plexigras, nylon, moteurs, ordinateur, interface electronique. 20x20x250cm. © Daniel Avena

Círculos, cuadrados, triángulos, elipses, alineación de varillas definen figuras abstractas que suspendidas en el espacio, desencadenan una coreografía lenta y fascinante en el amplio espacio de La Maison de L'Amérique Latine, Paris. Slow Motion presenta las gestaciones más significativas del universo creativo de un artista que invita al espectador a dar una nueva mirada sobre el arte del movimiento.

Elias Crespín (Caracas, 1965) esculpe con algoritmos matemáticos que le permiten controlar el movimiento de las obras como en una partitura musical a través de las cuales ejecuta las coreografías. El compositor Jacopo Baboni Schilingi ha creado una música original generativa para la obra “Circular Inception” que se descubre en tiempo real y acompaña los movimientos de los círculos rojos. La composición, sigue así, la coreografía de la obra en movimiento imaginada por el artista instaurándose un diálogo entre el mundo del sonido y el de las artes plásticas.

Sus esculturas electrocinéticas suspendidas a hilos de nylon casi invisibles, realizadas en mallas de alambre modeladas a mano o de elementos de diferentes materiales forman figuras geométricas que pasan del orden al caos. En su investigación en relación con la forma, el espacio, el tiempo y movimiento, a menudo combina el estudio del color a través de la experimentación con diferentes materiales, como la luminosidad del plexiglás, la fineza gráfica del metal o los juegos de contraste entre el cobre y el latón, explotando sus propiedades estéticas.

Elías dice que quiere crear en todas sus obras un movimiento “fluido, curvilíneo, orgánico y acuático” que se abra a la interpretación, a la imaginación de cada visitante. Cuando los espectadores se amontonan desordenadamente frente al sorprendente conjunto de obras y callados, observan los movimientos atrayentes de un inesperado ballet flotante donde las estructuras crean mundos, atrapan la mirada y liberan la mente, podemos decir que el artista ha logrado su desafío, ofrecer una experiencia poética visual y sensorial.