Guadalupe Valdés: Vencer el olvido. Galería Isabel Aninat, Chile

Ernesto Muñoz

Las reminiscencias de la artista son complicidades que ella elabora a partir de la firma de otros artistas, las que al sumarse se trasforman en una visión del arte que nos sorprende y cautiva, colocando al collage en juego creativo con la realidad.

Por Ernesto Muñoz
Guadalupe Valdés, Habitar lo nuestro [Inhabiting What’s Ours]. Mixed media on canvas, 55 x 69 cm. 2015

La reinserción en la escena  local santiaguina de Guadalupe Valdés (Santiago, 1979) se realizo en la Galería Isabel Aninat donde se comprobó su vitalidad creativa desarrollada estos últimos años. La artista vivió en la última década en Alemania y Estados Unidos. Es en allí donde estableció los parámetros de su actual investigación plástica que  pudimos observar en la mencionada galería.

La exposición, compuesta de 25 telas de diversos formatos,  nos llevó a una original revisión de la historia de la pintura. Guadalupe Valdés recorrió los mercados de pulgas de diversas ciudades y  rescató pinturas desechadas por los entendidos. Son mayoritariamente  obras de pintores de domingo con temas recurrentes de la pintura fácil: marinas y paisajes.

El crítico chileno Carlos Navarrete nos dice: “Telas encontradas, las que al ser recicladas fragmentariamente, se convierten en una suma de tiempos, historias y recuerdos entrecortados. Solo anudados por el gesto del pincel cuando deposita en la superficie pictórica algún empaste en furiosas tonalidades, a la manera de una sutura a fin de conciliar tiempos y memorias, las que afanosamente intentan recuperar los vestigios de su memoria personal”.

Las reminiscencias de la artista son complicidades que ella elabora a partir de la firma de otros artistas, las que al sumarse se trasforman en una visión del arte que nos sorprende y cautiva, colocando al collage en juego creativo con la realidad. En estas obras al cortar y unir se complementan pasado y presente, dando origen a una realidad nueva. Como resume la artista este recorrido  son “Memorias y fragmentos de telas propias y ajenas  reunidas con el fin de conciliar tiempos. Como un presente que unido al pasado, brota y abre al futuro”.

Guadalupe Valdés desea con esta obra volver a pertenecer a la historia de su país y lo logra retomando la creación de otros para hacer la propia, -sin ocultar el origen-  e introduciéndose con una mirada fresca y original en el arte  nacional y latinoamericano.