Hernán Bas: Fruits and flowers. Galerie Perrotin, Paris

La iconografía de Hernan Bas se inspira fuertemente en la estética decadente y simbolista, tan literaria como artística, de fin del siglo XIX.

Por Claire Luna
Hernan Bas, The Unlikely Winner 2015. Acrylic on linen. 182.9 x 152.4 cm.

Al entrar a la exhibición de Hernán Bas (Miami, 1978), una mujer yace en el suelo – lánguidamente –, desnuda, sobre el mueble Ensemble Dune (Conjunto Duna) de un de los diseñadores más famoso de Francia, Pierre Paulin (1927, Paris – 2009, Montpellier). ¡Es un maniquí de plástico! cuya imagen aparece reflejada, desgajada, en el espejo que cuelga sobre la pared vecina. Camino erótico (o pornográfico, según), sobre el cual resbala la mirada hacia otro cuerpo desnudo: un hombre, joven, sentado en el sillón F444 de cuero y acero. Respira lentamente: es de carne y hueso. Está concentrado en muchas cosas, ciertamente, salvo en el público que pasea a su alrededor  y que no se atreve a mirarlo con la ansia – quizá – de sentirse voyeur.

A modo de preámbulo a la exposición Fruits and flowers de Hernán Bas (1978) no carece de sentido. Os dejo divagar, pero no muy lejos porque obstruyen el paso las instalaciones – Draft – de Gianni Motti, y son impenetrables, elaboradas con alambre de púas con navajas.

Este fue el primer, e inesperado, paso antes de penetrar la obra más reciente de Bas sobre lino y papel en el segundo piso de la galería. La recepción es inolvidable y adquiere todo su sentido en el contexto eufórico y agobiante de la FIAC. Aquí se trata de pintura. Y ésta se inspira de la historia de un esteta, recluido también. Un antihéroe que se estremece al escuchar la prosa de Flaubert: “Busco perfumes nuevos, flores más amplias, placeres desconocidos”. Una presentación en el sentido literal y figurado adecuada a la tercera exposición individual de Hernán Bas.

La iconografía se inspira fuertemente en la estética decadente y simbolista, tan literaria como artística, de fin del siglo XIX. Con este proyecto, el artista visita por primera vez otro género de la pintura clásica: el bodegón. Les escenas representadas son, en su mayoría, bucólicas y se enfocan en las épocas de cosecha y las actividades recreativas que las acompañan. Casi sistemáticamente el artista elige títulos con doble sentido aludiendo muchas veces a la homosexualidad.

The Unlikely winner representa a un chico joven que participa en un concurso de devoradores de tartaletas de frutas. Se refiere concretamente al típico juego americano rural. Pero lo que rodea el supuesto protagonista,  aparece de repente vaciado de gente. El ambiente no es tan ligero como lo podría evocar el tema elegido. El tiempo parece suspendido. El decorado, termina por ser lo que es: una composición pictórica  abstracta. El chico con la mirada en el vacío; nosotros inmersos en la mesa recubierta de tartaletas en el primer plano y la mente ahogada al representarse la cantidad de comida que debió engullir. Tiene todo de una alegoría: la glotonería, que tanta semejanza puede tener con el apetito sexual.  Private bouquets es una serie de arreglos florales, todos disimulados en parte detrás de láminas de persianas venecianas convocan aquí el género de la vanidad y parecen revelar, de manera metafórica, el voyerismo que se opera en los retratos muy sensuales de la exposición.