Tomás Maglione: Aliento. Galería Ruth Benzacar. Buenos Aires

La exhibición de Tomás Maglione confirma que el artista tiene un proyecto artístico sólido, abierto a la intuición y la sorpresa, que despegó luego de recibir en 2011 el Primer Premio en el certamen Curriculum Cero de galería Ruth Benzacar. 

Por Victoria Verlichak
Cuando el mundo se disuelva, 2016. Video digital HD. 24 minutos.

La exhibición de Tomás Maglione (Buenos Aires, 1985) confirma que el artista tiene un proyecto artístico sólido, abierto a la intuición y la sorpresa, que despegó luego de recibir en 2011 el Primer Premio en el certamen Curriculum Cero de galería Ruth Benzacar. En Aliento Maglione muestra tres videos digitales HD y cinco papeles de gran formato. En Cuando el mundo se disuelva (2016, duración 24 m.) una cámara sigue a un dispositivo compuesto por seis plumas que va recorriendo veredas de la ciudad, impulsado por la fuerza de ocasionales e improvisadas brisas. Aunque remite al relato corto de J. G. Ballard del igual título, el video va al encuentro de lo inesperado; sólo se disuelven las certezas. La pieza recuerda la caminata de Francis Alÿs por la ciudad de México, no obstante antes que objetos las imágenes registran instantes que ya no son. Tal como lo anuncia el texto de Adrián Unger (artista e ingeniero espacial) que acompaña la muestra, la pieza funciona como guía para develar “el conocimiento de lo que se desconoce que se desconoce”. Aunque es un video autónomo, Blinks (2016, duración 6.30 m.) recoge las miradas, los parpadeos, de los que observan el rodar de las plumas por las veredas (prolijas, desparejas, enteras, rotas, limpias, sucias). ¿Qué miran; será que vieron algo que desechaban, evocaron una imagen o sentimientos olvidados?

La manera en que está montado el tercer video, Aliento (2016, duración 19 m.) remite al contenido visual del mismo. En medio de la sala, una pantalla LCD 32, sobre un caño estructural de 3mm., despliega una imagen que parece una rendija pero que en realidad es una sombra, que capturó con una cámara en el Bajo Autopista de un tramo vial de la ciudad. Por su parte los papeles (técnicas mixtas de hasta 200x200 cm.), a la manera de hojas de una gran libreta de notas, tienen como improbable texto ciertos indicios y huellas de los recorridos. Lovecrafteando (papel Fabriano, 192 x 108 cm.), con su alusión al escritor de ciencia ficción H. P. Lovecraft, permite conjeturar acerca de los presuntos resultados de los experimentos científicos conducidos por las plumas. Como secuela, días antes del cierre de la muestra, Maglione, Unger y el músico contemporáneo Jorge Espinal, junto a una veintena de personas, realizaron una caminata, una aventura perceptiva y sensorial en los alrededores de la sede de la galería, en el barrio de Villa Crespo.