Milagros de la Torre

Americas Society, New York

Mediante cerca de cuarenta fotografías sobrias y con grandes cualidades objetuales Milagros de la Torre examina nociones relativas a la memoria, a la identidad, a la violencia, al dolor y al trauma, en su primera monográfica en Nueva York.

Por Laura F. Gibellini
Milagros de la Torre

Hija de un brillante general limeño especializado en la lucha contra el terrorismo, de la Torre creció rodeada de una particular “normalidad” − que implicaba chóferes armados, innovadoras rutas escolares, reuniones secretas en medio de la noche, luces giratorias bajo su ventana... El trabajo de la artista parece mantener una particular relación con un pasado que quizá nunca llegó a comprender por completo y que explora más allá de su propia vivencia mediante el uso de la fotografía como un medio del que hay que desconfiar.
Así, Fears (2004), su primer proyecto realizado sin cámara, deriva de un estudio realizado en México sobre los miedos internos e inconfesos de los ciudadanos. Una serie de monocromos en un intenso color oscuro (que emula el primer color que vemos al cerrar los ojos) tienen impresas, también en color oscuro, casi imperceptibles, frases como “que me toque una bala perdida” o “que se lleven a mi hija del parque, en un momento que esté desprevenida”.
En Under a Black Sun (1991-1993) de la Torre recupera una rudimentaria técnica de retrato utilizada por los fotógrafos callejeros de Cuzco − un proceso que implica el aclarado del tono de piel de los retratados y que produce una “mejora” no sólo estética sino racial, cultural y económica del sujeto. Deteniendo el proceso a mitad de su desarrollo, la artista revela la manipulación y distorsión inherente del medio fotográfico. De modo semejante, en It All Stays in the Family (1994) recurre a una técnica defectuosa, donde un flash desincronizado resulta en negativos parcialmente expuestos que ocultan en parte al fotografiado.
The Last Things, The Lost Steps (ambas de 1996) y Bulletproof (2008) conjuran la presencia física de los objetos representados. En el primer caso tres objetos pertenecientes a un hospital psiquiátrico de Lima aparecen impecablemente fotografiados en blanco y negro, sobre un fondo oscuro. Cubiertos por una capa de cera que añade corporeidad y otro velo de significación, emulan la fotografía del siglo XIX − que pretendía encontrar evidencias médicas de enfermedad mediante tomas fotográficas. Bulletproof está compuesta por once imágenes a tamaño natural de ropa modificada para resistir impactos de bala. Los cuerpos no presentes de sus portadores se encuentran, sin embargo, patentes. The Lost Steps está constituido por quince fotografías de evidencias incriminatorias pertenecientes al archivo del Palacio de Justicia de Lima. Utilizando una técnica del siglo XIX en la que la lente no cubre el negativo por completo, la artista recurre a la aureola que surge alrededor del objeto para referenciar el velo de misterio y oscuridad que embarga el alma humana.
Series fundamentales como Armored, Helmets, Censored o Troubles de la Vue, en colaboración con José Manuel Prieto, cierran una emocionante e interesantísima muestra que reflexiona sobre la comprensión de la fotografía como aparato de registro perfecto, así como sobre la huella y la decodificación y comprensión del lado más oscuro de cada uno de nosotros.