Carola Bravo

Galería Fernando Zubillaga – Centro de Arte Los Galpones, Caracas

Carola Bravo es arquitecto, historiadora de arte y artista. Estas características se observan en su trabajo plástico. Para cualquier arquitecto o ingeniero civil es cotidiano trabajar con las curvas de nivel en topografía. Puede parecer enigmático al lego, pero las mismas – con el trabajar sobre ellas − llegan a tener cierto goce sensual y, finalmente, se maneja con claridad su lenguaje.

Por Beatriz Sogbe
Carola Bravo

Si a estas cualidades se les une el placer por el dibujo, este disfrute puede ser mayor. Pero además Bravo une a esas líneas la grata contemplación de las vetas del mármol blanco. Este puede ser untuoso, casi grasoso. Así que lo que inicialmente nace como una intervención a la piedra, poco a poco se convierte en una instalación que toma paredes y espacios. Ella produce así lugares que pueden ser infinitos, líneas que se salen del soporte, atraviesan los cantos y plenan las paredes. Todo ello con una cadencia suave y casi musical.

Los espacios de Carola son reflexivos y plácidos. No crean sobresaltos, ni asperezas. No hay color, sino tonalidades de grises. Estos se mimetizan – como las suaves laderas de un cerro. Para revelar una dimensión que une al dibujo con la territorialidad. Es un juego geométrico sensible que recicla aquellas primeras clases que recibíamos de dibujo en donde nos enseñaban a evaluar la línea, sus grosores y los miles de tonos de grises que el carbón o la tinta podía regalarnos. Y cuando nos hemos regodeado con ese ejercicio, sabemos que estos materiales evocan finas sensorialidades que son untuosas y tan fascinantes que generan la necesidad táctil de tocarlas.