EL VIAJE DE MARK ROTHKO A TRAVÉS DEL EXPRESIONISMO ABSTRACTO EN LA FOUNDATION LOUIS VUITTON

La Fundación Louis Vuitton presenta una gran retrospectiva de la obra de Mark Rothko. Comisariada por Suzanne Pagé y Christopher Rothko, se trata de la primera exposición dedicada al artista desde la retrospectiva de 1999 en el musée d'Art modern de la Ville de Paris.

EL VIAJE DE MARK ROTHKO A TRAVÉS DEL EXPRESIONISMO ABSTRACTO EN LA FOUNDATION LOUIS VUITTON

La exposición reúne 115 obras expuestas cronológicamente en las cuatro plantas de la Fundación. Recorre toda la carrera del artista, desde sus primeras pinturas figurativas hasta las obras abstractas por las que es más conocido en la actualidad.

 

La exposición se abre con escenas íntimas y paisajes urbanos -como visiones del metro de Nueva York- que dominan la producción de Rothko en la década de 1930, antes de su transición a un repertorio inspirado en mitos antiguos y en el surrealismo, que Rothko utiliza para expresar la dimensión trágica de la condición humana durante la Guerra.

A partir de 1946, Rothko da un giro importante hacia el expresionismo abstracto. La primera fase de este cambio es la de las Multiformas, donde las masas cromáticas se suspenden en una especie de equilibrio sobre el lienzo. Poco a poco, éstas disminuyen en número, y la organización espacial de su pintura evoluciona rápidamente hacia las obras "clásicas" de Rothko de los años 50, donde las formas rectangulares se superponen según un ritmo binario o ternario, caracterizado por tonos amarillos, rojos, ocres, naranjas, pero también azules o blancos.

 

En 1958, Rothko recibe el encargo de realizar un conjunto de pinturas murales para el restaurante Four Seasons diseñado por Philip Johnson para el Seagram Building de Nueva York, cuya construcción supervisa Ludwig Mies van der Rohe. Más tarde, Rothko decide no entregar los cuadros y se queda con toda la serie. Once años más tarde, en 1969, el artista dona nueve de estos cuadros –que se diferencian de los anteriores por sus profundas tonalidades rojas– al Tate, que dedica una sala de sus colecciones exclusivamente a Rothko. Esta serie se presenta excepcionalmente en la exposición de la Fundación Louis Vuitton.

Aunque Rothko se inclina por los tonos más oscuros y los contrastes apagados desde finales de la década de 1950, el artista nunca abandona por completo su paleta de colores brillantes, como demuestran varios cuadros de 1967 y el último cuadro rojo que quedó inacabado en su estudio. Incluso en el caso de la serie Negro y gris de 1969-1970, es mejor evitar una interpretación simplista de la obra, que asocie el gris y el negro con la depresión y el suicidio.

 

La permanencia del cuestionamiento de Rothko, su deseo de diálogo sin palabras con el espectador y su negativa a ser considerado un "colorista" son elementos que permiten una nueva interpretación de su polifacética obra en esta exposición, en toda su verdadera pluralidad.

 

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