ELÍAS CRESPIN REDISEÑA LA GRAN ESCALERA MERIDIONAL EN EL MUSEO DEL LOUVRE

ELÍAS CRESPIN REDISEÑA LA GRAN ESCALERA MERIDIONAL EN EL MUSEO DEL LOUVRE

El Museo del Louvre ha invitado al artista contemporáneo Elías Crespin a imaginar un nuevo decorado permanente para el palacio con motivo del 30 aniversario de la Pirámide, reanudando así su compromiso con los grandes encargos públicos.

Por Patricia Avena Navarro
ELÍAS CRESPIN REDISEÑA LA GRAN ESCALERA MERIDIONAL EN EL MUSEO DEL LOUVRE

En lo alto de la escalera meridional, Elías Crespin ha creado una obra cinética titulada L’Onde du Midi: 128 tubos metálicos colgados de hilos motorizados, cuyo movimiento dibuja una sutil coreografía. Este proyecto supone un hito más en la continuación de la historia del Louvre, que desde su creación, ha sido un marco arquitectónico ideal para solicitar decoraciones pintadas o esculpidas a artistas vivos. Lugar de inspiración, el palacio alberga decoraciones hechas por George Braque, Anselm Kiefer, François Morellet o Cy Twombly. De este modo, el artista venezolano sigue los pasos de las grandes figuras del arte contemporáneo afincadas en el Louvre.

   

La obra de Crespin, que pertenece a la categoría de «Plano Flexionante», está formada por 128 tubos cilíndricos alienados paralelamente y suspendidos en el aire por hilos transparentes. Celestial y aérea, esta escultura móvil presenta un plano horizontal rectangular de casi diez metros de largo (1,50 x 9,50 m) cuando está en reposo. Con su incesante movimiento, la escultura parece desafiar las leyes de la gravedad. Al accionarse en el espacio, alcanza una amplitud de 3 a 4,50 metros de alto, al ritmo de secuencias establecidas mediante algoritmos numéricos. Esta coreografía ondulatoria, en la que la linealidad mecánica está ausente, privilegia la lentitud y favorece la contemplación y la fascinación. Frente a ella, como hipnotizado, el espectador se ve sumergido en una danza lenta y grácil de formas infinitas e impredecibles. Su aleatoria configuración espacial sorprende sin parar, mediante formas que se expanden, se aplanan y se difractan; pasando del orden al caos, de lo simple a lo complejo. La escalera meridional se transforma así en el escenario de un silencioso ballet, cuya función brinda un alto en el camino al visitante. En L’Onde du Midi, la intuición creativa y el rigor científico se aúnan para dar forma a las leyes del universo, de acuerdo con los intereses de un artista que, en otra etapa de su vida, fue ingeniero informático. «Las formas y la lógica siempre me han atraído. Soy sensible a la sensualidad y a la percepción de las cosas, como puede ser apreciar una bonita puesta de sol. Pero también hay cosas complejas que me interesan: las funciones, las propiedades de un círculo o de un triángulo, el trazado que puede resultar de una determinada relación matemática», explica. Hijo de matemáticos y nieto de artistas, Elías Crespin- Caracas,1965- asistió cotidianamente, desde que nació al fecundo diálogo entre la matemática y el arte. Creció rodeado de las obras de sus abuelos, viendo las prácticas artísticas de Gego y del marido de ella, el diseñador gráfico, pintor, dibujante y fotógrafo Gerd Leufert. En 2002, empezó a desarrollar su primera obra, Malla Electrocinética I, la cual presentó en 2004, tras dos años de investigación. Desde entonces, sus esculturas móviles han integrado colecciones de prestigio, entre ellas la del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Museo de Bellas Artes de Houston, Museo del Barrio de Nueva York. Desde el 2008, vive y trabaja en París, donde está representado por la galería Denise René. Este evento excepcional, que constituye para el artista un gran honor y reconocimiento, convirtiéndose así en el primer artista latinoamericano vivo en entrar en la colección de esa importante institución, es la oportunidad para que la galería Denise René dedique a Elías Crespin su tercera exposición monográfica.