Mariano Molina Aporta La Intuición de Su Arte a un Centro de Investigación de Bioingeniería

Por Universidad de Leicester

El artista argentino Mariano Molina cambió en 2009 su estudio por el rincón de un laboratorio. En lugar de estar rodeado de pinturas, lienzos y oleos, se encontró en medio de computadores y observadores en el laboratorio de la universidad de Leicester, gracias a una estadía financiada por Leverhulme Trust.

3D Hand 60 x 40 cm acrylic on canvas

Pasó cinco meses trabajando con el reconocido neuro-científico Rodrigo Quian Quiroga, profesor de bioingeniería, internacionalmente aclamado por su descubrimiento de un tipo de neurona en el cerebro que se activa, de un modo “abstracto” en reacción a diferentes imágenes de personas familiares, incluyendo celebridades como Jennifer Aniston o Halle Berry.

El trabajo de Quiroga también indica que es posible indagar lo que la gente está viendo a partir de su actividad neuronal. Neurocientíficos y artistas tienen en común una fascinación con la percepción visual y efectos que los artistas producen intuitivamente pueden ser explicados por los académicos científicamente. La experiencia constituye una revelación para ambas partes.

Profesor Quian Quiroga admite: “Como neurocientífico tendría que decir que algunas veces estudiamos cosas que los artistas han conocido, al menos intuitivamente, por siglos. Encontramos algo nuevo y luego nos damos cuenta de que los artistas lo sabían hace tiempo”.

La residencia de Mariano Molina está conectada también con un proyecto que Quiroga está realizando con la doctora Sandra Dudley, en la Escuela de Estudios Museísticos de la Universidad. Al respecto Quiroga explica: “La meta principal del proyecto es vincular arte y antropología con nuestra experticia en neurociencia y en percepción visual. Esto está relacionado con la percepción del arte, y desde el comienzo pensé que para dar un verdadero salto sería maravilloso tener un artista en el equipo”.

Mariano Molina se integró al espíritu del laboratorio and has been y estuvo discutiendo temas de neurociencia y estudiando libros sobre el tema desde su llegada a Leicester. El también trabajó con un ojo entrenado para la observación para descubrir el modo en que la gente percibe las imágenes.

“Esto hace una diferencia porque puedo asegurar que los artistas tienen la habilidad de comprender numerosos conceptos de la neurociencia, pero posiblemente no de una manera científica. Es fundamentalmente intuición. Estoy descubriendo muchas cosas sobre el modo en que las neuronas representan imágenes y estoy buscando continuamente conecciones entre arte e ilusiones visuales. Ahora que estoy empezando a conocer el modo en que el cerebro trabaja en esas áreas voy a explorar esta comprensión en mi pintura. Es algo que realmente está afectando la manera en que trabajo.

Tanto Mariano Molina como Rodrigo Quian Quiroga están interesados en el tema de las ilusiones ópticas. “Son un aspecto importante en neurociencia,” dice Quiroga. “Las ilusiones visuales nos enseñan el modo en que el cerebro procesa la información”.

Molina reconoce que había explorado este aspecto antes, por ejemplo en su obra ‘Center of Gaze’. “Esa fue una de las razones por las cuales a Rodrigo le interesó mu trabajo. En ese momento yo no pensaba mucho en neurociencia, quería forzar la mirada de la gente a ver en una manera determinada”.

El profesor Quiroga ha rendido tribute al compromiso que Molina mostró durante la residencia: “Cinco meses son una notable cantidad y reflejan una dedicación. Dudo que muchas otras personas tuvieran una disposición tan abierta para venir; es un salto para un artista estar en un laboratorio discutiendo ciencia y arte. Lo que Mariano ha traído a este proyecto de neurociencia es realmente notable. Muchas veces no tenemos una aproximación como la suya porque no somos artistas. Es muy bueno tenerlo aquí, porque es un socio que proviene de otro campo. Molina, por su parte, lo considera, “una suerte”.

Un aspect que exploraron juntos son los distintos modos en que las personas procesan altas frecuencias en el arte (como los detalles que vemos en primerísimo plano) y también bajas frecuencias como el efecto de apreciar la totalidad cuando estamos parados frente a una pintura.

Tomemos el caso de la Mona Lisa de Leonardo que ha asombrado a la gente por siglos. ¿Está ella sonriendo o no? En colaboración con Luis Martínez y Diego Alonso, de la Universidad de Alicante, han usado el entrenamiento de la observación visual para indagar acerca de ese punto.

¿A qué conclusión han llegado? Sus sonrisas son tan elusivas como la de la Mona Lisa. Puede ser una cuestión, aparentemente, de desde qué perspectiva está el observador percibiendo el trabajo, desde bajas o altas frecuencias, o del punto exacto de la pintura al cual está mirando.

Mariano Molina realizará una exhibición del trabajo que ha producido durante su residencia en Leicester .

www.leverhulme.ac.uk .