14° Biennale de Lyon: Un paseo empírico y sensorial

La 14º Bienal de Arte Contemporáneo de Lyon acoge, bajo la égida de la comisaria invitada Emma Lavigne, una nebulosa de artistas que hacen eco de la inestabilidad de la época y promete ser tan poética como estar en contacto directo con su tiempo, a imagen de su principal exposición "Mundos Flotantes". 

Por Patricia Avena Navarro
David Tudor. Photo: Daniel Avena

La 14º Bienal de Arte Contemporáneo de Lyon acoge, bajo la égida de la comisaria invitada Emma Lavigne, una nebulosa de artistas que hacen eco de la inestabilidad de la época y promete ser tan poética como estar en contacto directo con su tiempo, a imagen de su principal exposición "Mundos Flotantes". Las obras de más de setenta artistas, de diferentes nacionalidades y generaciones dibujan estos "Mundos Flotantes" que simbolizan la respuesta al hilo conductor de la trilogía iniciada en 2015 por Thierry Raspail director artístico de la Bienal alrededor de la “modernidad”.  Mezclando tragedia, poesía, provocación y utopía se interesa al lugar que ocupa el hombre en una sociedad marcada por la globalización y la disolución de las identidades.

Elaborada como un paseo se centra en el MAC de Lyon, La Sucrière, y en un espacio nómada, la biosfera de Richard Buckminster-Fuller, que expone la obra de Céleste-Boursier-Mougenot. Se extiende también a otros espacios de Lyon y su región, como el IAC de Villeurbanne dedicado a la joven creación francesa e internacional, el convento de La Tourette- que invita cada año un artista contemporáneo a tomar posesión de los espacios construidos por Le Corbusier- presenta Lee Ufan; o aún la Fundación Bullukian y su exposición entorno a la obra de Lee Mingwei.

 

Si bien, la interrogación sobre la “modernidad” está actualmente muy extendida, ya que la era digital ha forjado lazos entre elementos que antes no estaban conectados, esta noción de modernidad debe ser reexaminada bajo múltiples puntos de vista; como las ciencias, las creencias, la globalidad, la ecología, el arte, el universalismo, las tradiciones, el relativismo, la razón y la identidad. Temas que alimentan el arte de hoy. “Mundos flotantes” ilustra lo que caracteriza la situación contemporánea: la disolución de las identidades, la movilidad constante, la elasticidad de los vínculos y el caos de los diferentes campos de la realidad. Explora en este contexto el legado y significado del concepto de moderno en la creación actual. A la imagen de esta modernidad con amplitudes cambiantes, marcadas por una desvanecensia de las fronteras y el tejido de innumerables redes, la bienal organiza cruces y diálogos entre obras, períodos y estilos diferentes: entre Arp y Ernesto Neto, Lucio Fontana y Julien Creuzet. Las obras entran en correspondencia, comparten connivencias: las formas suspendidas en el aire del móvil de Calder se conectan con la suspensión A = P = P = A = R = I = T = I = O = N de Cerith Wyn Evans inspirada en la poesía de Mallarmé, o la obra de Marcel Broodthaers, quien consideraba al poeta como el origen del arte contemporáneo, el inventor inconsciente del espacio moderno.

 

Es evidente detectar a lo largo de toda la bienal, el proceso de juzgar, construir y destruir los códigos por parte de los artistas, así pues, el visitante se encuentra propulsado hacia un “mundo flotante” poblado de obras embriagadoras, donde transformado en actor solo le queda deambular por ese laberinto incierto de estéticas muy diferentes y utopías plásticas sorprendentes; dentro de un archipiélago de obras que son sucesivamente escenas o paradas que conducen al paseante a aminorar la marcha, generando alternativamente admiración, toma de conciencia, contemplación o reflexión.