Adriana Lestido: Mexico. Rolf Art, Buenos Aires

La exhibición de la fotógrafa Adriana Lestido en Rolf Art despliega dos estremecedores y bellos ensayos fotográficos, trabajados en tierras mexicanas en 2010.

Por Victoria Verlichak
Adriana Lestido. Hierve el agua /The Water Boils, Oaxaca, 2010.

La muestra México, de la notable fotógrafa Adriana Lestido (Argentina, 1955) en Rolf Art, despliega dos estremecedores y bellos ensayos fotográficos, trabajados en tierras mexicanas en 2010. El reportaje México – título de la exhibición – es producto de una invitación de la fotógrafa y curadora mexicana Patricia Mendoza, para registrar áreas forestales a propósito del Año Internacional de los Bosques. La otra serie, Hierve el agua,toma su nombre de un sitio a 50 kms de Oaxaca llamado así. Allí existe un sistema de cascadas petrificadas y donde, literalmente, hierve el agua.

Cuando comenzó su trabajo como reportera gráfica en 1982, su foto Madre e hija de Plaza de Mayo -mujer con pañuelo blanco alzando a una niñita, también con la cabeza cubierta de blanco, que con idéntico gesto reclaman por alguien desaparecido- causó un desusado impacto. Esa imagen se constituyó en emblemática de su trayectoria, que incluye fotografías que en los años ’90 abordaron un mundo de mujeres (más bien, ausencia de lo masculino) presas, madres adolescentes, madres e hijas.Luego, llegaron paisajes y austeros interiores, con apenas alguna figura masculina.

En 2005 Lestido profundiza en espléndidos parajes naturales de la costa argentina, anticipando estas fotografías que se detienen principalmente en los portentosos paisajes de Durango, San Juan Nuevo de Michoacán, Ixtlán de Juárez, Oaxaca, Quintana Roo. En pequeño formato las imágenes de México, con curaduría de Adriana Lauría, no sólo dan cuenta del ciclo celebrado por Naciones Unidas en 2011, destacando la necesidad de tomar conciencia de que es preciso cuidar los bosques y frenar su deforestación. Las fotos también reflejan el ansia de la artista, del espectador, de ser uno con la naturaleza.

En los generosos bosques que capturó Lestido, con árboles erguidos como plegarias al cielo en medio de amaneceres, se intuye la existencia de una multitud de seres vivos -quizá microscópicos o asustadizos y por eso no se ven- que guardan el equilibrio del ecosistema. Allí reverbera la presencia de la figura humana, que aparece en otras fotos talando, transportando troncos, replantando distintas especies de árboles.

En esta serie, Lestido subraya la poesía de estas vistas incomparables y, como suele hacerlo, aporta su mirada política. Entre resplandores de fuego, retrata a trabajadores junto a hornos de carbón; parecen extenuados. Muestra árboles heridos por la acción del hombre que desde tiempos prehispánicos extrae la resina con la que se fabrica goma de mascar.

En su viaje, Lestido se detuvo en la Hierve el Agua, región de difícil acceso y apenas cubierta por vegetación semidesértica. Es sitio de interés arqueológico (por su complejo sistema de irrigación y terrazas construido por los zapotecas hace unos 2500 años) y turístico (por las formaciones de rocas que se encuentran en los acantilados).

A través del ojo de la artista, los encuadres consiguen plasmar paisajes que parecen de otro mundo, salidos de una ensoñación. Como todas las fotos de la exhibición, las tomas analógicas en blanco y negro de Hierve el agua conducen al espectador a un silencio perplejo, quizá a una conexión con la sorprendente naturaleza, a un momento de meditación.