Ananké Asseff: Soberbia. Rolf Art, Buenos Aires

Ananké Asseff continúa la investigación de algunos de los temas que han sido de su interés en trabajos anteriores y, especialmente, en la complejidad de las interacciones humanas y el lugar del individuo, con su equipaje de vivencias y memorias, dentro de ellas. 

Por José Antonio Navarrete
Ananké Asseff: Soberbia. Rolf Art, Buenos Aires

En Soberbia, su reciente exposición en Rolf Art con curaduría de Jorge Villacorta, Ananké Asseff continúa la investigación de algunos de los temas que han sido de su interés en trabajos anteriores y, especialmente, en la complejidad de las interacciones humanas y el lugar del individuo, con su equipaje de vivencias y memorias, dentro de ellas. Relacionada inicialmente con la fotografía como un medio de registro de performances personales, Asseff ha venido ampliando y diversificando progresivamente su exploración en este medio al mismo tiempo que incorporando otros al desarrollo de su discurso artístico, desde el video hasta la escritura, pasando inclusive por la escultura.

La exhibición consta de 4 propuestas, todas realizadas en 2016 y concebidas como una serie de obras de igual título que la muestra: la fotografía Sin título #1, el políptico de 12 fotografías Sin título #2, el video-performance My enemy?, Conversations with Eadweard y la audio-instalación Variaciones en Presente Perfecto. Asimismo, un conjunto de frases interrumpidas entre sí, desplegadas sobre una pared de la galería, acompañan el conjunto. La exposición tiene planeada su clausura con una performance en vivo de la artista. Una buena documentación de la muestra, que incluye la publicación de un catálogo digital, puede también encontrarse en la página web de la galería.

La variedad de recursos artísticos que la artista despliega en esta serie se acompaña con un marcado talante conceptual y una comunicación críptica de las obras, cada una de ellas construida desde una diferente perspectiva crítica. Sin embargo, esto no es obstáculo alguno para que el proceso de recepción de la muestra se constituya en una experiencia profundamente emocional para el espectador participativo.

Aquí, en particular, el tratamiento hecho a las fotografías convierte a éstas en objetos casi velados, difíciles de percibir, en las cuales el referente llega al borde del desfallecimiento. Con este recurso, en Sin título #2 se introduce una tensión entre lo referido en las imágenes y las posibilidades de su percepción física que exacerba la violencia contenida, implícita en las representaciones. Por su parte, My enemy?, Conversations with Eadweard, cita el estudio científico del movimiento que fue eje de la obra de este fotógrafo decimonónico trastocándolo en un oscuro ejercicio de dramatización del cuerpo. Pero quizás sea la audio-instalación Variaciones en Presente Perfecto, con su repetitiva frase “fui yo” proferida por la artista con múltiples entonaciones e inflexiones de su voz, la más apremiante apelación al espectador.

En suma, Asseff consigue hacer del silencio y la palabra inconexa, de la huella exhausta y la alusión incierta, signos perturbadores y ricos en significados.