JULIO LE PARC, UN VISIONARIO

Julio Le Parc. Un visionario es el título de la retrospectiva más grande del internacionalmente reconocido artista argentino exhibida en este momento en la ciudad de Buenos Aires. La imponente muestra desplegada en el Centro Cultural Kirchner (CCK) ofrece una nueva oportunidad para poner en perspectiva histórica una carrera al servicio de la investigación, la experimentación, la reflexión artística y la creación comprometida con su tiempo y con el espectador.

Por Laura Casanovas
Julio Le Parc, Ondas 110 Nº8, 1974. Ph: Cortesía Atelier Julio Le Parc.

Le Parc (Mendoza, 1928) recorrió con entusiasmo y vitalidad esta muestra homenaje, a sus 90 años, integrada por 160 obras desde finales de los años 50 hasta la actualidad. Dibujos, gouaches, acrílicos sobre tela, esculturas lumínicas, grandes instalaciones móviles, obras de luz, juegos participativos y un espacio nuevo de realidad virtual se suceden sala tras sala, introduciéndonos en un universo y una experiencia única de luces, sombras, colores, formas, espacios y movimientos. Pionero en el arte cinético y óptico, y uno de sus grandes representantes, el artista se radicó en París en 1958 y, dos años después, fundó allí el Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV), que se mantuvo por diez años. Antes, en Buenos Aires, se había formado en la Escuela de Bellas Artes y estuvo en contacto con la vanguardia local del grupo Arte Concreto-Invención y con las enseñanzas de ese otro gran artista argentino, Lucio Fontana.

Gabriela Urtiaga, curadora de la retrospectiva, señala que “(…) en los primeros años sesenta, la carrera de Le Parc está signada por el estudio minucioso y profundo del objeto artístico, la multiplicidad infinita de resultados a partir de una mínima utilización de recursos, la reflexión sobre el color, la luz y el movimiento; todos ellos, temas que confluyen en su máxima preocupación: la percepción como un estado de convergencia entre lo sensorial y lo intelectual”. En 1966, el artista obtuvo el Gran Premio de Pintura internacional en la Bienal de Venecia.

 El movimiento y el rol del espectador fueron siempre dos asuntos de permanente indagación. En sus inicios recurrió al blanco y al negro para luego trabajar con su característica paleta de catorce colores hasta el día de hoy. Entre sus series hallamos las Modulaciones, que plantean ondulaciones dinamizadoras del plano bidimensional,  mientras que en sus posteriores Alquimias compone figuras en movimiento mediante un proceso similar al puntillismo.

Los primeros ejemplos de arte cinético en su producción son las Contorsiones –generadoras de ilusiones visuales-, las cuales se activan por un motor o una manivela. En tanto, en varias de las obras con luz y movimiento, el espectador se sumerge literalmente en ellas para vivenciar transformaciones. También el espectador y su punto de vista son fundamentales en la serie Desplazamientos, donde su presencia dinamiza los materiales reflectantes, la fragmentación y el movimiento, para dar lugar a modificaciones de las formas y los reflejos que alteran las apariencias.

En la exhibición no podían faltar los célebres Móviles, uno de ellos donado definitivamente al CCK en 2016, el cual se erige imponente en lo alto con su pregnante y luminoso azul al ingresar en el edificio. Otro espacio está dedicado a los juegos que incluyen sorpresa, humor, y en algunos casos, contenido político.

          

   

Con cada propuesta, nuestro cuerpo se ve impactado y llevado a ser parte de las obras tanto bidimensionales –las miramos una y otra vez, nos dejamos cautivar por el cromatismo, los contrastes de luces, el movimiento– como de aquellas que nos invitan a introducirnos en su espacialidad –somos parte de su dinámica, las activamos, se transforman y nos transforman–.

Le Parc explicitó su compromiso político en varias oportunidades: participó del Mayo francés en 1968 y formó parte de los movimientos opositores a las dictaduras militares de Latinoamérica en los años sesenta y setenta. En la presente exposición se encuentra la obra colectiva La tortura, realizada por el Grupo Denuncia en 1972, del que formaba parte. Se trata de un conjunto de siete lienzos de grandes dimensiones, de estética realista, para denunciar el accionar represivo y cruento de los gobiernos militares en América Latina de esas décadas. Esta retrospectiva es parte de un homenaje nacional a Le Parc, el cual tendrá como complemento una muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes, a partir del 13 de agosto, que abarcará su primera década de trabajo antes de establecerse en París, con el título Julio Le Parc. Transición Buenos Aires - París 1954/1959.

Recorremos, así, el complejo y, a la vez, accesible y necesario mundo artístico de un visionario, quien hasta el presente nos hace protagonistas de sus utopías. Y porque luego de transitar sus obras observamos el mundo cotidiano con una luz y sensibilidad diferentes.

Julio Le Parc. Un visionario. Hasta el 10 de noviembre. Miércoles a domingos y feriados, de 13 a 20 h. Sarmiento 151. Entrada general: $100, incluye el ingreso a las exhibiciones de Julio Le Parc en el CCK y a la muestra Julio Le Parc. Transición Buenos Aires - París 1954/1959 en el Museo Nacional de Bellas Artes. Menores de 18 años, estudiantes, docentes, jubilados y personas con discapacidad, presentando acreditación: sin cargo. Miércoles, entrada general sin cargo.