Luis Romero: Borderline. Alejandra Von Hartz Gallery, Miami

Luis Romero realiza una suerte de inventario de los recursos constructivos de la abstracción geométrica con el interés de investigar en ellos nuevas posibilidades discursivas.

Por José Antonio Navarrete
Luis Romero. Tu y Yo [You and I], 2015, prints on paper and glass, Alejandra Von Hartz Gallery (photo by O. Torridas)

Luis Romero (Caracas, 1967) forma parte de la generación de artistas venezolanos que construyó la primera etapa de su carrera durante los años noventa del pasado siglo, un período de efervescencia creativa de la escena artística local. Desde esos mismos años, Romero añadió a su quehacer dentro del campo del arte otros roles como los de editor, curador y, ya en los 2000, el de fundador y director de Oficina #1, un espacio de exhibición de arte contemporáneo de largo y sostenido aliento. Su obra actual, reunida del 10 de septiembre al 15 de noviembre en Borderline, primera exposición individual suya en Miami, se inscribe en el cauce de sus indagaciones recientes. En ellas, Romero se enfrasca en una investigación dentro de la abstracción que se propone como vía alternativa de reflexión y construcción de discurso tanto respecto a las visiones nostálgicas de la modernidad venezolana como a las críticas a su corto y controversial alcance.

El extenso cuerpo de trabajo que agrupa la muestra está conformado por D.R.O., un conjunto de siete láminas de caucho con perforaciones en círculos de desiguales tamaños y distribución en cada una de ellas; la serie de monotipos Independientes/Dependientes, cada uno compuesto por la relación de dos figuras seleccionadas entre trapecios y trapezoides; No todo lo que brilla es oro, un volumen conformado por tres piezas rectangulares, todas de cuatro triángulos en relieve de acero laminado, con dos de esos triángulos cubiertos por película autoadhesiva dorada; una suerte de espiral de ensamblaje de cartón impreso con tinta litográfica titulado Lego-Ego; una estructura reticular de listones de aluminio pintado, de doce cuadrados vacíos, identificada como Ejes; una colección de siete collages de papel, Parcial, en los cuales figuras geométricas en relieve se relacionan con una mancha pintada sobre la superficie-base desde la que se levantan; Tú&Yo, un grupo de hojas impresas con una raya roja y otro con una raya azul combinados en dos pilas de diferente altura y estructura; 1967-2014, una propuesta con esos números en caucho recortado y superpuesta la primera fecha sobre la segunda, y, finalmente, una larga serie de xilografías, denominada como Suite Sustancial, en las que varias figuras geométricas se descomponen y re-combinan sobre cada hoja, delineadas sobre un fondo de color.

Un vistazo general a esta heterogénea muestra puede hacernos creer que Luis Romero realiza en ella, principalmente, una suerte de inventario de los recursos constructivos de la abstracción geométrica con el interés de investigar en ellos nuevas posibilidades discursivas. No obstante, algunas obras delatan un interés por lo personal y autobiográfico que exige precisar la generalización precedente. Desde esta última perspectiva, el trabajo de Romero se proyecta como la indagación de un lugar artístico en el que la historia personal y la historia social y cultural de Venezuela ―que tuvo a la abstracción geométrica en el arte como un importante eje discursivo de su modernización — se conectan y, en ocasiones, hasta confluyen en un mismo plano de búsqueda de significados.