Medail & Pedroni: La semejanza y la Pausa

Alimentación General, Buenos Aires. Marzo – Abril, 2018

Por Alejandro C. Frieboes
Medail & Pedroni: La semejanza y la Pausa

La semejanza y la pausa es el título elegido para la exposición realizada conjuntamente por Francisco Medail, artista y director artístico de BAphoto y Juan Cruz Pedroni, investigador y colaborador de este medio, en la galería Alimentación General. La noción de semejanza parece tener un referente claro en el contexto de la exhibición: remite al uso de la fotografía como reproducción, registro fiel de monumentos y de obras. Las connotaciones del segundo término son en cambio menos evidentes, aunque parecen apuntar a los instantes (¿o se trata, tal vez, de lugares?) en los que la semejanza aludida se detiene.    

Esta semejanza de a ratos pausada se despliega en una línea sin intervalos. No es una línea cronológica pero guarda en algún lado una idea de temporalidad. Podríamos decir que es la pariente enloquecida de una flecha del tiempo ortodoxa, convencional. La hilera está hecha de fotografías extraídas de los tres únicos libros publicados por la editorial Buenos Aires, una casa establecida y disuelta en el mismo año de 1967. Las imágenes están mezcladas: el procedimiento intensifica la heterogeneidad en el universo de las formas que se configura de ese modo. Un bajo continuo las conecta, sin embargo: es el uso (¿o habría que hablar de ideología?) de la fotografía como reproducción.

Son tres las familias de imágenes las que aparecen incluidas, conectadas entre ellas como los miembros de una gran familia fallida: la serie de los patios de Grete Sterne; una muchedumbre de imágenes, religiosas y profanas, de la época colonial y por último (en el medio o al principio), esculturas del vanguardista argentino Pablo Curatella Manes tomadas por Humberto Rivas.

Los patios porteños de Stern redirigen una mirada comparativa al propio patio de Alimentación General. Esta semejanza, precisamente, con el lugar donde la muestra tiene lugar esconde tal vez una operación que intenta tejer el nudo débil entre el proyecto y el género del site-specific. Tal vez se trate, también, de discutir con otras formas en las que se han mostrado los patios de Stern: flotando, como obras autónomas, entre los márgenes de un paspartú. Por lo demás, encontramos a las imágenes deslocalizadas, sumidas en conversaciones improbables. La muestra parece el amasijo de restos de un museo imaginario. Un museo extinguido o discontinuado, el desastre de una colección interrumpida.

Pero ese museo imaginario inventa anacronismos novedosos o por lo menos telúricos. A diferencia de los paralelismos entre el arte negro y las vanguardias históricas, sucesivamente promovidos, canonizados y denunciados, en esta serie discontinua el cubismo de Curatella Manes aparece en el espejo de lo premoderno por excelencia: la imaginería cristina de la época colonial.

El objeto encontrado que ofrece la editorial Buenos Aires parece indicar solamente la excusa para sugerir relaciones de semejanza que no se terminan de comprobar. Arrancadas de los libros -de la misma manera que el texto de sala está listo para arrancarse de la pared- las reproducciones se enfilan en su linea minimalista hacia un horizonte que nunca aparece. Lleva hasta el cerco de los dientes el enunciado de una tesis, sin llegar a pronunciarla jamás.