Por los aires: la XVII Bienal de Arte Paiz.

Hace casi un año, el equipo curatorial de la XVII Bienal de Arte Paiz inició un proceso que acabaría por confirmar los aires de cambio que empezaron a soplar en la edición anterior, y se concretaron en la muestra guatemalteca recién clausurada. “Ver para creer” rezaba el título principal, que subdividido en cuatro temas, no proponía sólo un recuento flexible pero vigoroso de las obras, sino también aludía a un proceso de cambio tan anticipado como necesario. En efecto, se finalmente se reemplazó la figura de jurado por la de comité curatorial, se incrementaron los fees de producción y se consolidó la idea, nada nueva, de un evento temático y curado de arte. También se eliminaron los premios-adquisición, todavía presentes para mal en circuitos en proceso de maduración, y se previó la publicación de un catálogo coherente con el evento. Me gusta creer –aunque aún hay que terminar de corroborarlo- que se elevó el nivel general de este evento, vigente en la escena artística guatemalteca desde hace 32 años.

mayo 10, 2010
Manuel Chavajay Viaje al paraíso 2010 Imagen cortesía del artista y Fundación Paiz

“Ver para creer”, famosa máxima de Santo Tomás de Aquino, respondía a una serie de especulaciones sobre arte contemporáneo en Guatemala. Por un lado, la innegable herencia religiosa en la producción artística del país, pero sobre todo, la tensión latente –y su presencia sutil en el arte– de una sociedad cuya idea misma de “fe” se encuentra en pleno proceso de mutación. No es un secreto que el balance de poder entre las distintas iglesias, en el país y en el continente, está cambiando, y como es de esperarse, esto se refleja, de manera elocuente, en la cultura y en el entorno. Vallas publicitarias inundan la ciudad con mensajes autografiados por Dios, el mismo que envía mensajes de texto al teléfono móvil celular de los creyentes, por una módica suma de dinero, o que nos recuerda con calcomanías cuan necesario nos es nacer de nuevo... Pero independientemente de la religión que profesemos, lo que está claro es que la idea misma de la fe (como suele acontecer en tiempos de crisis), está sobre la mesa.
No obstante, la discusión sobre la fe daba para más. A partir de una revisión de la modernidad y sus secuelas, se concluye fácilmente que no sólo la religión está en entredicho. También lo están las convicciones personales, los valores que rigen nuestros sistemas y la certeza de que estamos en el sitio adecuado. La incertidumbre que surge de la inestabilidad generalizada, afecta no sólo la manera en la que nos relacionamos con nuestro lado místico sino nuestras estructuras de pensamiento y de orden, en general. Así, la actitud con la que el mundo y Guatemala se presenta ante -el devenir de- la historia, y ante sí misma, parecía un ángulo idóneo para tomarle el pulso a una sociedad que, por motivos muy extensos para esta breve nota, se encuentra en una suerte de impasse. En el aire. Sin dirección.
Y esto, de manera paralela, es una condición y proceso que subyace también al arte. En un plano general, los sistemas tradicionales de presentación, que rigieron la actividad por siglos, están en crisis. Además, con frecuencia, consumir arte, por no hablar de involucrarse en la creación, producción y presentación, es un verdadero acto de fe, de creer en sus estructuras, sus herramientas y también en sus formas, implicaciones y múltiples funciones posibles. Y todo esto sin mencionar el proceso, previamente asimilado, del desprendimiento de la obra de arte como fetiche, lo cual todavía persiste en nuestro contexto nacional.
Ahora bien, lo anterior supone una contradicción con el concepto mismo de fe: necesidad de ver para creer en algo que no se puede ver, como en los procesos de cambios, en los que se distinguen resultados, no el proceso mismo que condujo hasta ellos. De esta relación, unas veces paradójica otras análoga, surgieron cuatro áreas que agruparían la obra de 30 artistas guatemaltecos y 7 invitados internacionales “Fe ciega: imágenes y rituales contemporáneos” (análisis de los íconos populares, los sincretismos místico y el gesto público y privado), incluía obras tan vigorosas como Punto ciego (2010), de Regina Galindo. “Mirar de nuevo: el objeto reconsiderado”, acercamiento a la escultura contemporánea en el medio local, hacía una revisión de los procesos de resignificación del objeto industrial y cotidiano, estrategia ampliamente utilizada en Guatemala y trabajada prolíficamente por artistas como Ángel Poyón. “La trampa al ojo”, una actualización de la tradición del trompe l’oeil, revisaba el estado de la imagen en una época de simulación, con trabajos formal y conceptualmente unitarios como Viaje al paraíso (2010), de Manuel Chavajay; y “Mundos Imaginados”, colección de utopías, distopías y otras reflexiones sobre el lugar y la existencia, ejemplificado magníficamente por Alfredo Ceibal (Akua: Mundo y sociedad de voluntarios, 2010).
De todas las obras “vinculadas” por estas cuatro líneas, que a su vez tejían las cinco exposiciones (en cinco sedes distintas, principalmente del Centro Histórico de Ciudad de Guatemala), se seleccionaron 6 artistas para la Bienal de Artes Visuales del Istmo centroamericano, un evento cargado de buenas intenciones pero, como la misma Bienal Paiz, con un proceso de maduración por delante y en el que se reúnen los ganadores o seleccionados de las bienales locales de cada país de la región. Con obras que oscilan entre la poesía y el documento, la comitiva guatemalteca está por Regina Galindo, Jorge de León, Alberto Rodríguez, Manuel Chavajay, Alfredo Ceibal y Yasmin Hage. Subyace a casi todo el material, una idea de revisión del propio contexto y una voluntad de “crear destino”, que en conjunto hacen pensar en ese momento de pausa, esa necesidad de tomar aire para reanudar la marcha.
Pero una golondrina no hace verano y a la Bienal de Arte Paiz le queda un camino largo por recorrer. El evento teórico, aunque interesante e ilustrativo, podría haber dado lugar a una verdadera discusión sobre los temas que le atañen en esta ocasión, extendiendo el diálogo a otros sectores, profundizando en ciertas áreas cruciales. El centro de documentación es una idea que quedó en el tintero, y la producción en general, deberá afinar sus mecanismos. Resta esperar las condiciones para hacer una evaluación completa, a condición, claro, de que la Bienal de Arte Paiz permanezca en el aire, y emprenda nuevos vuelos...

eZ debug

Timing: Feb 14 2026 12:14:51
Script start
Timing: Feb 14 2026 12:14:51
Module start 'content'
Timing: Feb 14 2026 12:14:51
Module end 'content'
Timing: Feb 14 2026 12:14:51
Script end

Main resources:

Total runtime0.1535 sec
Peak memory usage5,632.0000 KB
Database Queries118

Timing points:

CheckpointStart (sec)Duration (sec)Memory at start (KB)Memory used (KB)
Script start 0.00000.0055 911.3047641.5781
Module start 'content' 0.00550.0997 1,552.88282,840.4609
Module end 'content' 0.10520.0482 4,393.3438483.7813
Script end 0.1534  4,877.1250 

Time accumulators:

 Accumulator Duration (sec) Duration (%) Count Average (sec)
Ini load
Load cache0.00221.4573160.0001
Mysql Total
Database connection0.00080.500210.0008
Mysqli_queries0.043128.08141180.0004
Looping result0.00130.82911160.0000
TS translator
TS init0.00130.851330.0004
TS cache load0.00100.637030.0003
TS context load0.00090.558330.0003
Template Total0.125982.020.0630
Template load0.00181.173720.0009
Template processing0.124180.820720.0620
Template load and register function0.00010.048110.0001
states
state_id_array0.00231.513860.0004
state_identifier_array0.00171.127670.0002
Override
Cache load0.00100.6200210.0000
Sytem overhead
Fetch class attribute can translate value0.00080.5322100.0001
Fetch class attribute name0.00201.3146120.0002
XML
Image XML parsing0.035323.0219100.0035
class_abstraction
Instantiating content class attribute0.00010.0387120.0000
General
dbfile0.038825.2481580.0007
String conversion0.00000.006720.0000
Note: percentages do not add up to 100% because some accumulators overlap

Time used to render debug report: 0.0003 secs