Ricardo Rendón

Intrincada simplicidad

Por Paula Braga. | enero 08, 2015

En el corazón del proceso artístico de Ricardo Rendón se encuentra la noción de que existen infinitas posibilidades para la creación a partir de un conjunto de elementos ya existentes.

Ricardo Rendón

Sin duda, lo que caracteriza a toda creación artística es un reordenamiento particular de materiales cuyo propósito es el logro de una nueva forma. La creación pura, en el sentido de crear algo de la nada, constituye una ambición ingenua. El artista sólo puede reordenar la materia para darle nuevas formas. Como afirmaba Hélio Oiticica, quien a su vez lo aprendió de Yoko Ono, el rol del artista no es el de crear cosas. Ya todo existe, ¿qué más podría uno crear? El rol del artista es el de cambiar el valor de las cosas.

Ricardo Rendón lo sabe muy bien y hace hincapié en la transformación como el único acto posible de creación. En las propias palabras del artista, su producción es “un sistema de investigación de la práctica creativa”. Su estrategia consiste en reordenar la materia – puesto que no es posible crear materia – reflejando un flujo continuo de transformación.

Un pasaje de La evolución creadora, de Henri Bergson, explica la belleza de engendrar nueva forma en un mundo constituido por una cantidad fija de materia:

Consideremos todas las letras del alfabeto que entran en la composición de todo lo que haya podido ser escrito: no concebimos que otras letras surjan ahora y vengan a añadirse a aquéllas para componer un nuevo poema. Pero que el poeta crea el poema y que el pensamiento humano se enriquece con él, esto lo comprendemos perfectamente (...) Así, que aumente el número de átomos que componen el universo material en un momento dado, se opone a nuestros hábitos mentales y contradice nuestra experiencia. Pero que una realidad de orden considerablemente diferente y que contrasta con el átomo como el pensamiento del poeta con las letras del alfabeto, se vea incrementada por adiciones bruscas, no resulta inadmisible…[1]

El alfabeto de Rendón se basa en el círculo, una forma simple que aplica a diferentes materiales, obsesivamente, saltando del fieltro al cartón y la madera, como si no pudiera detener el movimiento incesante de sus manos. En este sentido, Rendón sigue la tradición de imitar a la naturaleza, tan cara a la historia del arte. No obstante, en lugar de imitar lo que la naturaleza produce, recrea la inagotable fuerza de producción de la naturaleza. En las obras de Rendón, la mimesis se enfoca en la natura naturans (naturaleza que crea), en lugar de reproducir el resultado pasivo de la fuerza de la naturaleza, la natura naturata (naturaleza creada).

Por lo tanto, el espectador no debe esperar reconocer formas preexistentes. Aquí se pone el acento en traer al mundo una forma que la naturaleza no haya producido todavía. La instalación Bosque desnudo deriva del movimiento repetitivo que se produce al cincelar anillos alrededor de troncos de árboles. El resultado no tiene semejanza alguna con un bosque natural; sin embargo, la aspereza de las piezas, que revela la materia original, sugiere un poder para dar forma análogo al poder creador de la naturaleza. En Naturaleza posible, las áreas doradas circulares hacen hincapié en el círculo una vez más, mostrando que la elección de formas básicas de Rendón se encuentra naturalmente presente en la estructura de la natura naturata, que ubica su gesto obsesivo más cerca de los actos de la natura naturans.

En la mayoría de las piezas que tienen como soporte superficies bidimensionales tales como telas, el movimiento de “trazar círculos” se repite una y otra vez, hasta que el vacío sobrepasa a la materia de las superficies originales. En Área de corte, el fieltro industrial es perforado reiteradamente. Cuando los agujeros se unen, el resultado es el vacío, enmarcado por un borde intrincado, dando origen a “una realidad de orden considerablemente diferente”, como se lee en la cita de Bergson. En Patrones de trabajo (estados de transformación), los huecos recortan graciosas curvas en lo que de otro modo sería una monótona línea recta, vacíos que no necesitan ser llenados, materia a la que los vacíos tornan más maleable y que se presta a ser doblada para adquirir diversas formas, revelando su potencial multiplicidad.

Siguiendo la regla que también rige para las piezas en madera y en cartón, los discos recortados de las superficies originales permanecen en el piso, apilados en delicadas montañas. En Sin límite, un panel de madera ha sido cubierto por una capa dorada antes de ser perforado. Irónicamente, los discos dorados sobre el piso semejan monedas, tal vez haciendo referencia a nuestro vacío contemporáneo. Otra posible lectura del uso reciente del dorado en las obras de Rendón apunta a la luz dorada que durante siglos ha estado relacionada con el ámbito de lo trascendental en las obras de arte. Así, el vacío dorado podría hacer referencia a la búsqueda de significado que, desgraciadamente, no se puede satisfacer, del mismo modo que no se puede reconstruir la integridad reinsertando en la madera las pequeñas monedas desparramadas sobre el suelo.

La luz dorada es objeto de un enfoque más contemporáneo en Hacia una arquitectura posible. Aquí la luz es fluorescente y fría, conectada a tuberías de cobre, como si pudiese fluir a través de paredes de concreto. La referencia al minimalismo es clara, negando la trascendencia, reafirmando el valor de los materiales y las formas. En Equilibrio y Concentración, las tuberías se convierten en finas líneas que conectan puntos, tejiendo un complejo laberinto que termina en una plomada dorada que hala todo hacia la tierra. Sin importar cuánto nos gustaría utilizar el arte como una conexión con un mundo celestial, Rendón insiste en que existe suficiente magia y misterio en el mundo material, en el poder de transformar la materia en nuevas formas.

Todas las acciones, todos los gestos, principalmente los repetitivos, moldean el mundo. No hay un poder trascendental que ejecute esta tarea; es reordenando la materia, transformándola en nuevas formas, que la realidad se genera constantemente. El artista no puede crear nada. Ya todo ha sido creado. Su rol consiste en cambiar la forma de la materia, en cambiar el valor de las cosas.

 

[1] BERGSON, Henri. A Evolução Criadora (La evolución creadora) , op.cit., p. 260-262