DESPEDIMOS A LA MAESTRA COLOMBIANA BEATRIZ GONZÁLEZ
Una de las figuras más destacadas del arte latinoamericano contemporáneo falleció este viernes a los 93 años de edad.
Artista, historiadora, curadora y crítica colombiana, falleció este viernes a los 93 años Beatriz González (1932–2026), quien, a lo largo de seis décadas, “consolidó una obra que es, ante todo, un ejercicio de historia política”, compartió el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) en sus redes sociales.
Beatriz González portaba el impulso revolucionario para abordar aquello que el país prefería ignorar, para circular por escenarios internacionales y posicionar una perspectiva crítica colombiana en el canon global. Encontró en el arte un espacio desde el cual ejercitar la memoria política y en 1978 impulsó la creación del MAMM con el objetivo de establecer un espacio abierto a lo disruptivo.
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Beatriz González. Los suicidas del Sisga No. 3. Óleo sobre tela, 100x85 cm. 1965
A lo largo de su trayectoria, González desafió las jerarquías del arte académico al incorporar la estética popular, el periodismo gráfico y la cultura material de Colombia dentro del ámbito museístico. Su obra exploró de manera constante el color, la técnica y los referentes visuales, habilitando procesos de apropiación y resignificación de imágenes provenientes de la vida cotidiana y de los medios de comunicación.
Nacida en Bucaramanga, se formó como Maestra en Bellas Artes en la Universidad de los Andes, desde donde inició un recorrido que la llevaría a convertirse en una figura clave para comprender las relaciones entre arte, política y memoria en Colombia.
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Beatriz Gonzalez. Auras anónimas, Cementerio Central de Bogotá. Fotografía: Laura Jiménez
Entre sus intervenciones más recordadas se encuentra la realizada en 2009 en los cuatro columbarios del Cementerio Central de Bogotá, donde intervino 8.957 nichos con siluetas de soldados y campesinos cargando cuerpos. La obra transformó un espacio abandonado y amenazado por la ruina en un sitio de duelo colectivo.
Inspirada en imágenes de la violencia registradas por fotógrafos en todo el país, González concibió este proyecto como una forma de acompañar a las familias que nunca pudieron recuperar a sus seres queridos desaparecidos durante el conflicto armado. “Los desaparecidos no tienen nombre, no tienen sitio, entonces yo pienso que darles un sitio de duelo a los desaparecidos es realmente una faena”, afirmó en una entrevista con EFE en 2021.
Aunque en 2005 fueron retirados los últimos restos de los columbarios, la artista propuso conservar el lugar como memoria de las miles de auras que allí reposaron. A través de la repetición de las figuras de los cargueros, buscó “capturar” y “sellar” esas presencias, otorgándoles un espacio simbólico de permanencia.
“Su partida marca el cierre de un capítulo fundamental para el arte contemporáneo, pero su legado permanece en las estructuras de esta institución que ayudó a cimentar”, señaló el MAMM al despedir a la artista.

