RODRIGO BARCOS ES EL NUEVO DIRECTOR DEL PROYECTO SUR GLOBAL DE TOMAS REDRADO ART
El curador, artista y galerista argentino asumirá la dirección de un proyecto que busca posicionar el arte latinoamericano dentro de conversaciones internacionales “sin diluir su especificidad”.
La galería de arte TOMAS REDRADO ART anunció a Rodrigo Barcos como nuevo Director de Sur Global, liderando el desarrollo de la nueva sede en Buenos Aires que abrirá en mayo, y acompañará al espacio ya consolidado en José Ignacio. El proyecto busca profundizar el alcance del programa, sostener un diálogo activo entre escenas locales e internacionales y reafirmar la vocación de la galería como un proyecto situado, en movimiento y con proyección global.
“Asumir la dirección del TOMAS REDRADO ART implica participar en un proceso de expansión que no es meramente geográfico, sino también discursivo”, argumentó Barcos. “Implica replantear la circulación desde el Sur y posicionar las prácticas latinoamericanas dentro de conversaciones internacionales sin diluir su especificidad”, agregó.
La galería defiende el arte contemporáneo, en un marco regido por la estandarización estética, como una forma de inteligencia que produce sentido, goce, fricción y pensamiento crítico.
En palabras de Barcos: “Entendemos al Sur Global no como un bloque homogéneo, sino como una constelación de intensidades y singularidades específicas de cada región; con sus problemáticas pero también con sus propias epistemologías”. Con esa mirada es que la galería busca construir una narrativa soberana desde la cual se proyecte una programación curatorial rigurosa, capaz de reflejar producciones artísticas donde la identidad, el cuerpo, las materialidades y la imaginación política nos permitan reflexionar sobre el presente e imaginar posibles futuros.
En paralelo, Greg Schneider asume el rol de Director de TOMAS REDRADO ART North America, dirigiendo el espacio que se encuentra en Miami, fortaleciendo la presencia y el diálogo institucional de la galería en la región. Esta es una activación estratégica, que busca amplificar diálogos transcontinentales donde las prácticas latinoamericanas no se asimilan, sino que resuenan. “La misión de la galería es posicionar a los artistas dentro de circuitos globales mientras se protege la especificidad radical que vuelve urgente su trabajo”, aclaró la galería.
Norteamérica opera como un sitio de intersección donde convergen mercados, instituciones, coleccionistas, diásporas y agentes culturales. El programa activa esa densidad, construyendo puentes que no son extractivos sino recíprocos, y reemplazando la mirada externa por narrativas autodeterminadas.

