PROPUESTAS LATINOAMERICANAS EN SONSBEEK 2026

Álvaro Barrington y Jota Mombaça presentan en Países Bajos instalaciones de carácter arquitectónico para abordar la temática del evento.

julio 31, 2026
Violeta Méndez
Por Violeta Méndez
PROPUESTAS LATINOAMERICANAS EN SONSBEEK 2026
Jota Mombaça, the long language (Spiral), 2026. Foto: Django van Ardenne

 Este julio inauguró la 13° edición de Sonsbeek en Arnhem, Países Bajos, con instalaciones site-specific, presentaciones escultóricas y performances que amplían la comprensión del arte en el espacio público. Park Sonsbeek, instituciones asociadas y diversas locaciones de la ciudad son el escenario de obras nuevas y existentes de 18 artistas nacionales y del extranjero, dos latinoamericanos. Las producciones de ambos dialogan con la temática del evento: La memoria como acción viva.

 

Álvaro Barrington (Caracas, Venezuela, 1983) presenta To Be Heard (Gehoord worden) (2026) una instalación que invita al visitante a sentarse y dejarse llevar por los sonidos del mundo. Con un carácter arquitectónico, la obra actúa como mediadora entre la naturaleza y el refugio, la soledad y la colectividad. Se pregunta si el oído, como sintonía más profunda con el entorno y con uno mismo, podría redefinir la forma en que se construye la memoria, y propone que compartir y construir un espacio requiere aprender a escuchar en su interior.

En la misma línea Jota Mombaça (Río Grande do Norte, Brasil,1991) presenta the long language (Spiral) (2026). La instalación inmersiva consta de una figura de cantante con forma de roca, un elemento arquitectónico y un paisaje sonoro espacial que invita a los visitantes a reflexionar sobre la memoria como algo compartido con el mundo más allá de lo humano y no como algo a lo que uno pueda recurrir por sí solo.

 

Sonsbeek 2026, curado por Amira Gad y Christina Li, con la curadora asistente Berber eindertsma, y dirigida por Orlando Maaike Gouwenberg, se despliega en medio de conflictos persistentes y crisis globales, en marcado contraste con la fundación de Sonsbeek tras la Segunda Guerra Mundial, un período de reflexión y reconstrucción.

 

En la historia estratificada de Arnhem, las huellas de la guerra persisten en la arquitectura, el paisaje y la conciencia colectiva. La exposición desentraña la memoria como un espacio donde el olvido y el recuerdo interactúan; donde la pérdida y la preservación actúan como fuerzas complementarias, habilitando tanto la ruptura como la renovación.