DOS GENERACIONES DE ARTISTAS KAQCHIKEL DIALOGAN EN GUATEMALA

La exposición reúne por primera vez en su territorio de origen las obras de Rosa Elena Curruchich y Angélica Serech, poniendo en relación pintura y tejido.

marzo 31, 2026
DOS GENERACIONES DE ARTISTAS KAQCHIKEL DIALOGAN EN GUATEMALA
Rosa Elena Curruchich. Donde los Santos Reyes están cerca está el niño Dios, 1990s ca. Cortesía de Ana Livingston Paddock Collection

La Nueva Fábrica presenta Xa jun ruk’oxomal qanima—Un solo latido. La exposición, abierta hasta el 6 de septiembre, pone en diálogo las obras de Rosa Elena Curruchich (San Juan Comalapa, 1958–2005) y Angélica Serech (San Juan Comalapa, 1982). Ambas artistas guatemaltecas de ascendencia maya kaqchikel forjaron caminos propios al tiempo que expandieron las tradiciones artísticas y los lenguajes visuales. Sus obras reflejan las narrativas de su comunidad y las luchas de las mujeres que abren camino para las futuras generaciones. Constituyendo la primera presentación institucional enfocada en ambas artistas en el territorio del que emergen sus prácticas, la muestra pone de relieve cómo sus trabajos se inscriben en un contexto epistémico, cultural y social compartido.

 

Rosa Elena Curruchich es reconocida como la primera pintora mujer de San Juan Comalapa. Aprendió a pintar de manera autodidacta observando a su abuelo, el pintor Andrés Curruchich (1891–1969). Su única exposición individual tuvo lugar en la Alliance Française de Ciudad de Guatemala en marzo de 1979. Sin embargo, enfrentó prejuicios y acoso en el marco de una tradición pictórica históricamente dominada por hombres. Durante el genocidio guatemalteco (1960–1996), adoptó formatos de pequeña escala que le permitían transportar sus pinturas de manera discreta. Su obra retrata la vida familiar, las celebraciones y los vínculos comunitarios, destacando el rol vital de las mujeres dentro de la organización social maya.

Angélica Serech es una tejedora que heredó su conocimiento de las técnicas de brocado y la confección de huipiles. Su práctica combina de manera orgánica la tradición con diversas técnicas, incorporando materiales como cabello humano, madera, hilos metálicos y otros elementos orgánicos. A través de complejos nudos, amarres y trenzados, sus esculturas evocan paisajes y patrones migratorios —recordando tanto los surcos de la agricultura como los de los recorridos humanos—, al tiempo que capturan la memoria del cuerpo y la fragilidad de la piel.

 

El título de la exposición proviene del poema Ruk’oxomal Taq K’uxaj (Sonidos de corazones) de la poeta y tejedora kaqchikel Negma Coy. La presentación reúne más de 100 pinturas de Rosa Elena, realizadas entre aproximadamente 1979 y 2004, junto con esculturas recientes de Angélica, incluyendo textiles de gran formato comisionados especialmente que dialogan con la historia, la resiliencia y la vibrante paleta cromática de Rosa Elena.

 

Xa jun ruk’oxomal qanima— Un solo latido está curada por Miguel A. López, curador en jefe del Museo Universitario del Chopo.

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