HACE UN DÍA PRECIOSO, VERÁS COMO VIENE ALGUNO Y LO JODE

Walter Otero Contemporary Art

agosto 25, 2026
Por Marina Reyes Franco
HACE UN DÍA PRECIOSO, VERÁS COMO VIENE ALGUNO Y LO JODE
Stillz. Photo Dec 03 2024, 7 18 48 PM. Cortesía de Walter Otero Contemporary Art

En el panteón de creadores de imágenes contemporáneas, Stillz ocupa un lugar paradójico. Ha creado imágenes icónicas para los artistas más conocidos de la última década, pero no sabemos cómo él se ve, prefiriendo que el enfoque esté en su producción. Le teme a volar, pero prácticamente vive en un avión. Documenta la cultura popular pero también se roba imágenes de esculturas de la antigüedad de los museos que visita. A partir de que estableció una colaboración creativa con Bad Bunny en 2019, su vida prácticamente se ha convertido en una vorágine de aviones y sets de producción. Exhibiendo por primera vez en Puerto Rico, Hace un día precioso, verás como viene alguno y lo jode ofrece la oportunidad de conocer la producción artística individual de Stillz, más allá de los videos musicales que tanto conocemos. A través de fotografías y pinturas, la exhibición revela inquietudes personales y exploraciones artísticas menos conocidas.

 

Nacido en el seno de una familia colombiana, Stillz creció en los suburbios de Miami. Fue allí, a los diez u once años, donde tomó una cámara para grabar videos de skate con sus amigos, lo que lo introdujo al lenguaje visual de Spike Jonze y Harmony Korine. A los dieciséis años, abandonó la escuela y se mudó a Nueva York para trabajar como fotógrafo, dedicando su tiempo libre a explorar los museos de la ciudad. Además de Andy Warhol, que es una referencia clara para su serie de Polaroids de ídolos pop, los fotógrafos Sebastião Salgado, Juergen Teller y Wolfgang Tillmans le fueron formando su mirada. Menos conocido, sin embargo, es el hecho de que también se convirtió en pintor autodidacta bajo la influencia de Julio Larraz, padre de un amigo de la infancia. Aunque vive en constante movimiento, Stillz establece estudios temporeros en cada ciudad en la que trabaja por algún periodo significativo, logrando así amasar una inmensa producción en foto, serigrafía y pintura que poco a poco va revelando.

La serie de fotografías de nubes —pequeñas Polaroids enmarcadas o impresiones monocromáticas de gran formato que difuminan la línea entre la fotografía y la xerografía— nace de una contradicción. Es un viajero que teme el despegue, pero se siente impulsado a documentar la vista desde la ventanilla del avión como si formara parte de un ritual relajante para capturar lo divino y lo ominoso simultáneamente. Ni aquí ni allá es la obra de un artista que anhela tener un lugar donde estar quieto. En The Fall of Icarus (Ceiba) somos testigos de un autorretrato subrogado, viéndose a sí mismo en un avión caza sigiloso F-22 Raptor que aparenta ir en picada. Sin embargo, a sabiendas que la imagen fue tomada en los terrenos de la Antigua Base Naval Roosevelt Roads en Ceiba apenas días antes de la invasión estadounidense a Venezuela, el Ícaro en cuestión puede ser todo aquel que celebró prematuramente los logros antibelicistas del pueblo puertorriqueño a principios de los años 2000.

 

La fotografía también es central para su proceso de pintura, utilizando las imágenes de referencia y descomponiéndolas en bloques tonales para controlar el color y la textura, un método que aprendió durante sus años observando a Larraz. En Yuki at Iglesia Shikaribetsu toma inspiración en un video suyo para el artista japonés Yuki Chiba, mientras que Untitled forma parte de una serie de pinturas de casas que le gustaban y que empezó a pintar como si hacerlo manifestara un hogar propio. Por otro lado, las imágenes más reconocidas de la exhibición pertenecen a la serie de fotos de autos modificados que fueron parte de la producción del video para Bichiyal.

A diferencia de su anterior exhibición Ignore Your Heroes, donde presentó cientos de Polaroids de artistas, en Hace un día precioso, verás como viene alguno y lo jode no hay semejante derroche. En su lugar, Stillz presenta el rostro de Antínoo plasmado en una escultura de la colección del Museo del Prado mostrado junto a su análogo en la contemporaneidad, Benito Antonio Martínez Ocasio previo a su presentación en el Super Bowl LX. Resulta sorprendente el parecido físico entre Benito y el rostro esculpido de Antínoo, el amante deificado del emperador romano Adriano. Antínoo fue un adolescente de corta vida y escasa documentación histórica; sin embargo, fue elevado a la divinidad, y su imagen en mármol se difundió por todo el imperio en más de ochenta esculturas que aún se conservan. Stillz propone un paralelismo entre esta antigua deificación y la cultura de la celebridad contemporánea. Pero mientras que el legado de Antínoo se conservó en mármol esculpido, el fugaz momento de Benito/Bad Bunny se conserva en la reacción química de una fotografía. Ambas figuras son construidas por el deseo colectivo de las culturas que las producen.

 

Las obras de esta exhibición intercalan trabajos realizados en medio de mega producciones de videos con la práctica más íntima y reflexiva de la pintura, brindando un vistazo al interior de una carrera en ebullición. Frente al misterio que generalmente rodea a su creador, las piezas dan pistas de las múltiples capas que componen a Stillz.

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