WHITNEY BIENNIAL 2026: IMAGINARIOS LATINOAMERICANOS EN UN PRESENTE EN TRANSFORMACIÓN

La 82ª edición reúne a 56 artistas y colectivos en una exposición que privilegia la atmósfera, la sensibilidad y las formas contemporáneas de coexistencia. Entre ellos, una presencia latinoamericana clave articula memoria, tecnología, cuerpo y territorio.

WHITNEY BIENNIAL 2026: IMAGINARIOS LATINOAMERICANOS EN UN PRESENTE EN TRANSFORMACIÓN

Con apertura al público el 8 de marzo de 2026, y vistas previas para miembros del 4 al 7 de marzo, la Whitney Biennial 2026 se presenta como un amplio retrato del arte contemporáneo estadounidense atravesado por un momento de profunda transición. Lejos de proponer respuestas cerradas, la exposición apuesta por el clima emocional y la experiencia sensorial, convocando obras que exploran vínculos interespecie, relaciones familiares, tensiones geopolíticas, afinidades tecnológicas y mitologías compartidas.

 

Coorganizada por Marcela Guerrero y Drew Sawyer, junto a Beatriz Cifuentes y Carina Martinez, la Bienal propone entornos que oscilan entre la tensión y la ternura, el humor y la inquietud, dando lugar a formas imaginativas, indisciplinadas e inesperadas de pensar la convivencia contemporánea.

Dentro de este marco, la participación de artistas latinoamericanos adquiere un peso particular. Desde perspectivas situadas y prácticas diversas, sus obras introducen preguntas sobre identidad, historia, lenguaje y percepción.

 

El artista colombiano Leo Castañeda (Cali, 1988), radicado en Miami, aporta una práctica que cruza arte digital, videojuegos e instalación inmersiva. Inspirado en el surrealismo latinoamericano y las tecnologías contemporáneas, su trabajo construye universos narrativos donde pintura, video, realidad mixta y escultura se integran en experiencias episódicas que replantean la relación entre ficción, memoria y cultura visual.

Desde una trayectoria vital y artística singular, Carmen de Monteflores (San Juan, Puerto Rico, 1933) encarna una figura fundamental cuya obra enlaza arte, literatura, psicología y activismo. Su inclusión en la Bienal recupera una práctica atravesada por el exilio, la sexualidad, el lenguaje y la experiencia íntima, ampliando el campo de lo autobiográfico como territorio político.

 

El chileno Ignacio Gatica (Santiago, 1988), radicado en Nueva York, desarrolla una investigación crítica sobre los sistemas de conocimiento y las tecnologías que configuran la experiencia urbana y social. Su obra examina cómo estas estructuras moldean paisajes históricos y personales, traduciéndose en formas culturales que tensionan lo visible y lo invisible.

Por su parte, Oswaldo Maciá (Cartagena de Indias, 1960) trabaja con esculturas sensoriales que integran imagen, sonido y olor. Sus composiciones desbordan lo visual para activar una percepción expandida, privilegiando la experiencia subjetiva por sobre la objetividad, y replanteando nuestra relación con el espacio y el entorno.

 

Completan esta presencia latinoamericana Julio Torres (San Salvador, 1987), cuya práctica se mueve entre el humor, el lenguaje y la performance, y Johanna Unzueta (Santiago de Chile, 1974), reconocida por una obra que articula dibujo, escultura y procesos manuales para reflexionar sobre trabajo, memoria y materialidad.

 

En conjunto, estas voces latinoamericanas enriquecen la Whitney Biennial 2026, aportando capas críticas y poéticas que dialogan con las complejidades del presente desde experiencias históricas y culturales específicas.

 

*Imagen de portada: cortesía de Whitney Museum.