ANA MENDIETA: REGRESO A LA FUENTE

| diciembre 17, 2025
ANA MENDIETA: REGRESO A LA FUENTE

La Marian Goodman Gallery de Nueva York presenta su exposición inaugural Ana Mendieta: Regreso a la fuente. Cuidadosamente y bellamente instalada, la muestra reúne un conjunto significativo de obras realizadas entre 1972 y 1985 que incluye fotografías, la instalación Ñañigo Burial, diseños sobre hojas, dibujos de manos y figuras femeninas sobre papel con tinta, grafito y aguada, diez películas y dos vitrinas con diversos objetos personales.

 

Una de las vitrinas exhibe Esculturas Rupestres (The Rupestrian Sculptures) (1983), una serie de ocho de los diez fotograbados de figuras femeninas talladas en los acantilados de piedra caliza de Jaruco, Cuba (1983).

Otra vitrina presenta los libros El Sacrifico Totémico en el Baroko Ñañigo (1957) y Cuba y Los Cubanos (1920); tarjetas de invitación; un sello de Egipto; tres postales; un rollo de película de 8 mm de Burial Pyramid (1974); pequeñas conchas marinas de Cuba; una publicación de Heresies (1982) con una reproducción de Venus Negra (1980) acompañada del relato de la artista sobre una leyenda de 1617; y el “Artist’s Statement” de 1984. La amplitud y diversidad de la obra, realzada por sus pertenencias personales, transmiten una extraordinaria sensación de la creatividad de la artista.

Tras ingresar a los Estados Unidos en 1961, Mendieta llevó una vida algo errante —que expresó con su cuerpo o con su forma sustitutiva en la tierra— en barro, arena, agua y en el aire. Surgía de debajo de piedras y pasto; quemaba su imagen con pólvora en árboles y en el suelo; se cubría con pintura o plumas. En su búsqueda de una conexión universal con la vida, Mendieta estableció relaciones profundas con la cultura mexicana, las creencias espirituales y sincréticas de los afro-cubanos, las historias de los pueblos originarios, las formas prehistóricas y las huellas neolíticas.

 

La artista inició su carrera en la pintura y luego adoptó rápidamente las nuevas formas conceptuales del body art y el earth work, géneros importantes en ese momento. Los desarrolló en modos visuales y temáticos cada vez más expansivos. La exposición en la Marian Goodman Gallery presenta obras que cautivan a los espectadores por su enorme inventiva, realizadas en Iowa, México, Nueva York, Miami, Cuba, Irlanda y Roma, entre otros lugares. El montaje evoca una sensación de asombro gracias a las apasionadas repeticiones de formas femeninas de la artista, su elección de lugares geográficos inusuales y materiales naturales, junto con la encarnación de referencias históricas y autobiográficas.

 

En la inauguración, la sobrina de Mendieta dio inicio a la exposición con Ñañigo Burial, una instalación icónica de cuarenta y siete velas negras altas dispuestas con la forma de la silueta de la artista. Con el tiempo, la instalación se ha convertido en un homenaje. Mendieta vivía en Iowa cuando viajó a Nueva York en febrero de 1966 y presentó Ñañigo Burial en 112 Green Street, un conocido espacio alternativo para artistas en el Soho. Mendieta se había interesado por las religiones y la espiritualidad afro-cubanas y probablemente ya había comenzado a leer a Lydia Cabrera, la principal escritora y etnógrafa cubana cuyo trabajo documentó la sociedad secreta masculina Abakuá, conocida como ñañiguismo. Si bien Mendieta no intentó adoptar los signos dibujados a mano utilizados en ceremonias religiosas reales, insertó su cuerpo como presencia al referenciar al grupo histórico de cubanos negros cuya supervivencia aún perdura.

Para componer la instalación, Mendieta compró las velas en una bodega local, hizo trazar su contorno y luego colocó las velas en el piso y las encendió. La galería las enciende todos los viernes y sábados para que los visitantes puedan experimentar una sensación de magia, incluso de sobrecogimiento, similar a la que ella debió sentir cuando exhibió la obra en Nueva York.

 

Untitled (El Corazón) (1973) fue creada en un nicho de la iglesia colonial de Cuilapan, en Oaxaca. Mendieta había viajado a México con algunos colegas de posgrado y un profesor de la clase de Multimedia de la Universidad de Iowa para explorar sitios arqueológicos en Monte Albán, Mitla, Yagul, Dainzú y Tlacolula. El objetivo general del viaje era explorar la riqueza de las culturas indígenas mexicanas y su misterio y misticismo inherentes, con la esperanza de que inspiraran al grupo a crear obras que reflejaran la magia de la cultura, el lugar y su zeitgeist. Mendieta regresó a la iglesia del siglo XVI de Cuilapan para crear obras. Para El Corazón compró el corazón de un animal y ramas delgadas para sostener la pieza en posición vertical dentro de un nicho donde simbolizaba el corazón sangrante de Jesús, un motivo popular del culto católico visible en muchos lugares de Oaxaca. Mendieta ya contaba con una sólida formación académica en arte mexicano a partir de clases de historia previas y, más recientemente, del curso Field Research in Archaeology en San Juan Teotihuacán (1971), donde aprendió a identificar artefactos precolombinos a partir de excavaciones de superficie. Cabe mencionar la obra icónica Imagen de Yagul (también conocida como Flowers on the Body) (1973), que no se encuentra en esta exposición. Mendieta se colocó en una tumba vacía, una de las muchas del Valle de Oaxaca. Compró varios ramos de flores blancas de septiembre y los dispuso sobre su cuerpo. Las flores blancas, signo de vida, se unían a un símbolo de muerte. A través de esa mezcla sincrética de los símbolos de vida y muerte, Mendieta recrea una creencia precolombina según la cual el alma o fuerza vital continúa viviendo en el más allá.

Silueta del Laberinto (Laberinth Blood Imprint) (1974) es una película de Mendieta sobre el piso del Palacio de los Seis Patios en Yagul. La imagen dio inicio a su serie Silueta. Mediante su silueta en Yagul, se insertó en la historia de un lugar específico, encarnando la noción de la huella del cuerpo como marcador de presencia.

Body Tracks es una serie de nueve impresiones que presenta a la artista con los brazos levantados contra la pared antes de arrastrarlos lentamente hacia abajo. La obra fue vista simultáneamente como pintura, trabajo corporal y performance. Fue una de las piezas favoritas de Mendieta, que mostró a Lucy Lippard cuando esta visitó la universidad en 1975. Body Tracks también se realizó en Amberes en 1966 y en Franklyn Furnace, Nueva York, en 1982. Las marcas corporales rojas de Mendieta deben mucho a Yves Klein, cuyos modelos presionaban sus cuerpos contra distintos soportes con su célebre pintura azul para registrar sus improntas.

Grass Breathing (c. 1975), dentro de la serie de filmes, muestra su cuerpo apenas moviéndose bajo un pequeño montículo de pasto. Su respiración mueve la hierba y confirma la fuerza vital de la madre naturaleza —una fuente de vida—.

 

Aunque Mendieta se mudó a Nueva York en 1978, visitó con frecuencia Iowa, donde creó obra. Untitled: Silueta Series (1978) es una de varias obras realizadas con fuego. El interés de la artista por la pólvora y otros elementos pirotécnicos le proporcionó un recurso visualmente dramático y simbólicamente purificador.

Después de mudarse a Nueva York en 1978, Mendieta visitó a menudo Iowa para trabajar; también trabajó en México hasta 1979. A comienzos de la década de 1980, Miami y Cuba se convirtieron en paisajes importantes. En la American Academy in Rome (1983–84) creó un amplio conjunto de dibujos de figuras femeninas arquetípicas. Concluyo con Untitled (1981), tallada en la arena de Guanabo, una localidad costera de La Habana. La imagen se encuentra cerca de la orilla, donde las mareas cambiantes la reclamarían. La figura de arena es paradigmática del flujo universal de la vida y de la “búsqueda del origen” proclamada por Mendieta.

Ana Mendieta: Regreso a la fuente se presenta en la Marian Goodman Gallery del 7 de noviembre de 2025 al 17 de enero de 2026, ubicada en 385 Broadway, Nueva York, NY 10013.

 

*Julia P. Herzberg, Ph.D., es historiadora del arte y curadora, cuya labor académica ha dado forma a los debates en torno a la obra de Ana Mendieta.

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