EL MERCADO DEL ARTE RECUPERA IMPULSO EN NUEVA YORK
La Semana del Arte de Nueva York 2026 parece confirmar algo que el mercado llevaba meses anticipando con cautela: el segmento más alto del mercado del arte ha regresado con fuerza, mientras que la recuperación de la franja media sigue siendo más selectiva. Tanto en las ferias como en las subastas, los compradores volvieron a apostar por nombres consolidados, obras que llevaban tiempo sin aparecer en el mercado y colecciones con procedencias excepcionales.
A pesar de la inestabilidad geopolítica, los aranceles, la volatilidad financiera y la incertidumbre económica general, las subastas de mayo en Nueva York demostraron una recuperación significativa en la parte más alta del mercado. La señal más clara fue el regreso de los llamados “trophy lots” a niveles cercanos o superiores a los 100 millones de dólares. Christie's presentó tres obras que alcanzaron o estuvieron muy cerca de esa cifra: Number 7A de Jackson Pollock, vendido por 181,2 millones de dólares; Danaïde de Constantin Brancusi, por 107,6 millones; y No. 15 (Two Greens and Red Stripe) de Mark Rothko, por 98,4 millones. Sotheby's también obtuvo un resultado destacado con Brown and Blacks in Reds de Rothko, procedente de la colección de Robert Mnuchin, que alcanzó cerca de 80 millones de dólares, comisiones incluidas.
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JACKSON POLLOCK (1912-1956). Number 7A, 1948. Signed and dated 'Jackson Pollock 48' (lower left). Oil and enamel on canvas, 35 x 131 ½ in. (88.9 x 334 cm.). Courtesy of Christie's
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CONSTANTIN BRANCUSI (1876-1957). Danaïde. Signed and stamped with the foundry mark 'BRANCUSI C. VALSUANI CIRE PERDUE' (on the side of the neck). Bronze with gold leaf and black patina. Height (excluding base): 10 7⁄8 in. (27.1 cm.). Conceived and cast circa 1913. Courtesy of Christie's
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MARK ROTHKO (1903-1970). No. 15 (Two Greens and Red Stripe). Signed, partially titled and dated 'MARK ROTHKO 1964 #15' (on the reverse). Oil on canvas, 93 x 69 in. (236.2 x 175.3 cm.). Painted in 1964. Courtesy of Christie's
A nivel de ferias, los galeristas reportaron una sólida actividad de ventas en distintos segmentos de precio, lo que sugiere un grado de confianza en el mercado mayor de lo que muchos anticipaban. Además, las ventas no se limitaron a obras de perfil excepcional. Se cerraron transacciones en un espectro amplio, desde artistas emergentes hasta nombres consolidados del mercado internacional, lo que indica que la actividad también ha regresado a otros segmentos. Sin embargo, los niveles de precio alcanzados en las ferias siguieron estando muy por debajo de los vistos en las salas de subastas. Las ventas más altas comunicadas públicamente en Frieze New York se situaron en torno a los dos millones de dólares, encabezadas por obras de El Anatsui vendidas por White Cube por 2,2 y 1,9 millones de dólares.
Este aumento de la actividad es importante porque el mercado del arte se mueve en gran medida por percepción y confianza, y las casas de subastas siguen desempeñando un papel clave a la hora de marcar el tono del mercado. Los buenos resultados obtenidos por Sotheby's y Christie's, especialmente en el segmento más alto, ayudan a generar un clima de mayor confianza que poco a poco se extiende al resto del mercado y estimula la actividad en distintas categorías y niveles de precio.
En Sotheby's, las ventas nocturnas volvieron a demostrar la fuerte demanda que sigue existiendo por obras de posguerra con calidad museística y excelentes procedencias, como reflejó el resultado del Rothko procedente de la colección de Robert Mnuchin. Sin embargo, la oferta más potente de la temporada estuvo probablemente en Christie's, especialmente con la colección S.I. Newhouse. Entre esa venta y la subasta nocturna de arte del siglo XX, Christie’s superó los 1.000 millones de dólares en una sola noche, algo que solo había ocurrido antes con la venta de la colección Paul Allen en 2022.
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Auctioneer Adrien Meyer sells Jackson Pollock's Number 7A, 1948 the top lot of Masterpieces: The Private Collection of S.I. Newhouse, for $181.2 million. Courtesy of Christie's
El resultado también provocó inevitables comparaciones con el Rothko vendido unos días antes en Sotheby's. Sobre el papel, el Rothko de la colección Mnuchin, con sus rojos profundos y un lenguaje visual más clásico dentro de la obra del artista, respondía quizá de manera más directa al tipo de composición que históricamente ha despertado una demanda más fuerte entre los coleccionistas de Rothko. Sin embargo, Robert Mnuchin, además de coleccionista, fue uno de los marchantes más influyentes del mercado estadounidense, y la obra había circulado previamente entre potenciales compradores, algo que puede restar frescura a una pieza de este nivel. El Rothko de Agnes Gund, por el contrario, se benefició tanto de su rareza como de su frescura en el mercado, dos factores que siguen teniendo un peso decisivo en el segmento más alto del mercado.
Y aunque finalmente solo dos obras superaron la barrera de los 100 millones de dólares, hacía años que no se veía una concentración de piezas de este nivel en una misma temporada, algo que supone un importante punto de inflexión psicológico para el mercado. Más allá de los precios alcanzados, estos resultados reflejan un retorno de la confianza en el segmento más alto. Sin embargo, también conviene matizar esa lectura: muchas de las obras más importantes procedían de herencias y grandes patrimonios familiares, donde las decisiones de venta suelen estar ligadas no solo al mercado, sino también a cuestiones sucesorias, filantrópicas o de reorganización patrimonial.
Quizá más significativo que la propia venta sea el hecho de que estas obras se hayan ofrecido en subasta pública y no a través de ventas privadas. En momentos de mayor incertidumbre, muchos propietarios prefieren la discreción de una operación privada para evitar el riesgo de un mal resultado público. El regreso de obras de este nivel a las salas de subastas refleja una mayor confianza tanto en los precios como en la capacidad del mercado para absorber este tipo de piezas. Al mismo tiempo, las garantías siguen siendo una herramienta clave para asegurar grandes consignaciones y aportar estabilidad al segmento más alto del mercado.
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Oliver Barker, President of Sotheby’s Europe, takes bids during the evening auction “Robert Mnuchin: Collector at Heart.” Courtesy of Sotheby’s
Esta temporada también dejó claro un retorno hacia valores más seguros dentro del mercado del arte. En contextos de mayor incertidumbre, los coleccionistas suelen dirigirse hacia artistas ya plenamente consolidados tanto a nivel histórico como institucional. El fuerte interés por las grandes figuras del siglo XX volvió a demostrar que, en este tipo de mercado, la calidad, la rareza y la procedencia siguen siendo determinantes.
En conjunto, los resultados de estos días pueden interpretarse como una importante señal de recuperación del mercado, especialmente en su segmento más alto. Aunque la demanda sigue siendo selectiva, vuelve a percibirse una fuerte disposición a competir por obras de gran calidad y relevancia histórica.
Al mismo tiempo, esta semana volvió a reforzar la posición de Nueva York como principal centro del mercado internacional del arte. Más allá de las ventas, la Semana del Arte de Nueva York sigue siendo uno de los pocos momentos del año en los que el mundo del arte internacional se concentra en una sola ciudad. La coincidencia de ferias, subastas, exposiciones y eventos convierte a Nueva York no solo en un termómetro inmediato del mercado, sino también en uno de los principales espacios de encuentro y visibilidad internacional del sector.
La próxima gran prueba llegará en junio con Art Basel, tradicionalmente la feria más importante del calendario internacional. Aunque las ferias no ofrecen la misma transparencia que las subastas públicas, Basilea permitirá comprobar si esta recuperación logra mantenerse y consolidarse a nivel internacional.

