MÁS ALLÁ DEL ALGORITMO: LA VISIÓN BOUTIQUE DE GENEVIÈVE PARA EL MERCADO DEL ARTE

El ecosistema del arte contemporáneo está atravesando un cambio de paradigma profundo, atrapado entre la hipervelocidad de las métricas algorítmicas y los costos operativos insostenibles de los modelos galerísticos tradicionales. Hoy, el mercado primario premia cada vez más la viralidad por encima de la práctica de estudio de maduración lenta, lo que empuja a los artistas a ciclos hipertransaccionales y deja a los coleccionistas sedientos de profundidad genuina frente a las tendencias online.

septiembre 17, 2026
Mercedes Abella
Por Mercedes Abella
MÁS ALLÁ DEL ALGORITMO: LA VISIÓN BOUTIQUE DE GENEVIÈVE PARA EL MERCADO DEL ARTE
Retrato Geneviève

Con apenas 27 años, la asesora de arte suizo-sudafricana Geneviève aporta una perspectiva única a este panorama en evolución. Radicada en París, fundó Studio Veive: una consultora de arte boutique que actúa como puente entre coleccionistas VIP y el mundo del arte contemporáneo global. Basado en la sensibilidad curatorial, el análisis de datos del mercado primario y sus relaciones cercanas con artistas, Studio Veive impulsa a artistas emergentes mediante acceso personalizado, gestión de legado y una estrategia cultural sumamente intencional, en lugar de operar bajo modelos de alto volumen.

 

A continuación, Geneviève cuenta cómo su práctica desacopla de manera activa el crecimiento artístico de los algoritmos digitales, y por qué los modelos de gestión personales están redefiniendo el futuro de la representación de artistas.

 

Hablás a menudo del "descubrimiento más allá del algoritmo". En un mercado del arte obsesionado con las métricas online y la viralidad, ¿cómo protegés de esa presión a la trayectoria de artista??

 

Uno de los cambios más grandes que estamos viendo hoy en el mundo del arte es cómo la visibilidad online se convirtió en una moneda. Cada vez más, a los artistas se los evalúa no por la fuerza lenta e iterativa de su práctica de estudio, sino por la atención inmediata que logran generar online. La trayectoria de artistas no debería estar moldeada por un código, ni por si una obra logra o no detonar una ola algorítmica.

 

Si vivís del algoritmo, tu obra termina adaptándose para alimentarlo. Para romper ese ciclo hay que salirse de él de manera deliberada. Busco obra que todavía no haya sido aplanada por las expectativas del mercado: obra que se sienta vulnerable.

 

Pero encontrar esa obra es solo el primer paso; volviendo al "problema del algoritmo", el verdadero desafío está en mantenerla a salvo de esa presión una vez que entra al circuito internacional. No podés simplemente descubrir a un artista y después entregárselo a la misma maquinaria. Hay que construir alrededor de él una estructura que le permita crecer en términos humanos, no digitales.

 

El modelo galerístico tradicional está atravesando cambios enormes en este momento. Vemos un aumento marcado de las agencias de gestión de artistas y los consultores por sobre los espacios clásicos de cubo blanco. ¿Cómo encaja Studio Veive en este cambio?

 

El formato de megagalería empieza a mostrar sus fisuras. Cuando una galería opera con costos astronómicos en varias capitales del mundo a la vez, se vuelve hipertransaccional casi por definición. En ese entorno, la presión sobre artistas emergentes y de mitad de carrera es enorme: se ven obligados a trabajar a máxima velocidad para cumplir con exigencias trimestrales, y el trabajo más lento de desarrollo de carrera a largo plazo queda diluido.

 

Studio Veive opera en "tonos menores", en sintonía con la sensibilidad de Koyo Kouoh de trabajar en las grietas de lo que el sistema tradicional considera posible. A medida que el mercado del arte evoluciona, creo firmemente que no necesitamos la superficie inmobiliaria de una megagalería para generar impacto. El formato de Studio Veive es muy personal y adaptable. Al mantener nuestros costos operativos acotados de manera intencional, podemos concentrarnos en lo específico, en lo que no está de moda pero vale muchísimo, y en los finos detalles del camino a largo plazo de artistas. Funcionamos más como un sostén y agencia que como una vidriera. Esto nos permite proteger la libertad de artistas mientras gestionamos su presencia institucional, la planificación de su legado y las relaciones con coleccionistas a escala humana.

¿Cómo cambia esa dinámica el hecho de operar desde París, sobre todo al presentar artistas del sur global?

 

París ha sido históricamente el escenario donde convergen los movimientos artísticos globales, pero hoy los coleccionistas de acá se mueven con otro pulso. Existe una apertura genuina al descubrimiento y un deseo real de involucrarse con perspectivas que van mucho más allá de las narrativas occidentales tradicionales.

 

Pero como alguien que viene del sur de África, no quiero limitarme a hablar de "ampliar el canon" o "llenar un vacío". Todos sabemos de la riqueza extraordinaria, la experimentación material y la urgencia de la obra que sale de la región; ya no hace falta predicar sobre su validez. Lo que hace falta es posibilidad, y París la ofrece. Da a estas prácticas la visibilidad internacional necesaria para ser coleccionadas, contextualizadas y discutidas al más alto nivel, sin obligar a artistas a comprometer sus propios marcos ni a encajar en un molde europeo.

 

Para artistas que buscan captar el interés de una asesora o gestora como vos, ¿cómo funciona en la práctica esa relación? ¿Qué buscás?

 

Busco una alineación profunda de intencionalidad. Como trabajamos de manera tan cercana y a una escala tan personal, la relación se construye enteramente sobre la confianza y una visión compartida a futuro.

 

Para artistas que están navegando este panorama cambiante, mi consejo es que se concentren por completo en el rigor de su práctica en lugar de intentar fabricar un perfil para el mercado. Buenos profesionales buscan justamente esa honestidad específica y sin filtro. Ahora mismo, por ejemplo, estamos exhibiendo a la artista brasileña Ana Paula Sirino. Vive y trabaja en la comunidad quilombola de Torra, Brasil, y su obra parte enteramente de la historia, la memoria y la vida cotidiana que la rodea.

 

Mi relación con Ana no pasa por ajustar su obra para un público parisino; se trata de armar la logística y los caminos institucionales para que su voz se escuche con claridad acá, tal como es. Ese es el objetivo último de nuestro formato: trabajar minuciosamente en los detalles para que la artista pueda seguir siendo completamente libre en el estudio.

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