EL ESPACIO ES MÁS IMPORTANTE QUE CUALQUIER OBJETO EN ÉL, ASÍ ES LA OBRA DE JESÚS SOTO

Una escultura de 10 metros de longitud del reconocido artista venezolano se presenta en los Jardines de Kensington e invita a los visitantes a experimentar el arte de forma física y visual.

julio 01, 2026
Violeta Méndez
Por Violeta Méndez
EL ESPACIO ES MÁS IMPORTANTE QUE CUALQUIER OBJETO EN ÉL, ASÍ ES LA OBRA DE JESÚS SOTO
Jesús Rafael Soto, Pénétrable BBL Jaune (1999;Edición 2023). © Jesús Rafael Soto / ADAGP, París 2026. Cortesía de Atelier Soto, París y Galerie Perrotin. Foto: George Darrell. Cortesía de serpentina

Retomar la obra de Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1923-2005) es volver a cuestionar qué lugar ocupan los objetos en el espacio; o, mejor dicho, qué lugar ocupa el espacio en los objetos. En Kensington Gardens, Londres, Serpentine presenta Pénétrable BBL Jaune (1999; edición 2023) hasta octubre, una escultura de 10 metros compuesta por 4000 tubos de PVC amarillos suspendidos de una estructura de acero. La obra permite múltiples experiencias: desde lejos, los filamentos parecen brillar y cambiar de aspecto; al recorrerla, su movimiento se activa y transforma su alrededor.

 

Con la curiosidad de saber qué pasaba después del cubismo en la historia del arte —pregunta que sus profesores no podían responder—, Soto viajó a Europa en 1950. Inspirado por las piezas coloridas de Mondrian, quien creía haber alcanzado realmente la espiritualidad en sus obras, él también quería generar movimiento. “Traté de crear un arte que retomara lo que me había fascinado de Mondrian, pero agregando un elemento de dinamismo”, señaló. László Moholy-Nagy (1895–1946) y, en particular, Naum Gabo (1890–1977) fueron otros de sus referentes. Con estas ideas es que Soto creó su primer Pénétrable en 1967, con la ayuda de Jean Prouvé (1901–84) (posteriormente produjo más de setenta versiones en diferentes tamaños y colores). La obra que hoy se presenta en los jardines ingleses se basa en el Pénétrable BBL Jaune original, realizado en 1999, que fue relanzado por los herederos del artista en 2023 para conmemorar el centenario de su nacimiento.

El venezolano quería demostrar en su producción artística que el espacio es más importante que cualquier objeto o elemento en él. “Contrariamente a lo que siempre hemos creído, el espacio no es algo que se llena de objetos. Los objetos, de hecho, están llenos de espacio. El espacio fluye. Nada lo limita. Me interesa mostrarle a quienes se interesan en el espacio como una cualidad o una densidad universal que, en realidad, es el espacio el que tiene el control: es él quien define y establece sus propias condiciones”, explicó en una entrevista con Hans Ulrich Obrist en 2004, recuperada por Serpentine Galleries.

 

Como también había propuesto Duchamp, Soto estaba convencido de que el espectador era quien debía completar la obra. En 1968 escribió: “El espectador se convierte en parte integral de la obra. Hasta entonces, el espectador ocupaba la posición de un observador externo de la realidad. Hoy, la noción de que existe la humanidad por un lado y el mundo por el otro ha sido superada. No somos observadores, sino partes constitutivas de una realidad que sabemos rebosante de fuerzas vivas, muchas de ellas invisibles. Existimos en el mundo como peces en el agua: no separados de la materia-energía; DENTRO, no ENFRENTE; ya no espectadores, sino participantes”, recuperado por Serpentine Galleries.

Soto fue parte de la generación de artistas que exploraron las posibilidades de incorporar el movimiento al arte, desarrollando el arte cinético. Durante siete décadas produjo un gran cuerpo arístico de pintura, dibujo, escultura e instalación. Aun después de más de 20 años de su muerte, sus obras están vivísimas, tan vivas que transforman el espacio y el espacio las transforma a ellas.