EL ORDEN IMPOSIBLE DEL MUNDO EN FUNDACIÓN PROA
En una actualidad saturada de imágenes, Francisco Lemus propone nuevas relaciones mediante una selección de obras que se apropian del espacio para marcar su presencia frente a la volatilidad contemporánea.
Fundación Proa presenta El orden imposible del mundo. Arte Contemporáneo, una exposición curada por Francisco Lemus que reúne a 26 artistas de gran vitalidad en la escena contemporánea. Esta exhibición parte de una paradoja que atraviesa nuestro tiempo: la intuición de que todo intento de ordenar el mundo es siempre parcial, frágil o momentáneo.
Las imágenes, los objetos y las experiencias del presente parecen desafiar cualquier estructura, como si se movieran en un territorio donde lo múltiple y lo inacabado fueran la norma. Ese desajuste —más que un problema— se vuelve aquí una oportunidad para mirar lo contemporáneo desde su propia inestabilidad.
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Martín Legón. La fenomenología, 2013/2025. Instalación, cajas de cartón, estanterías y pieza de mármol. Medidas variables. Colección privada. Cortesía de Fundación Proa
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Valeska Soares. Any Moment Now.... (Spring), 2014. [(En cualquier momento... (Primavera)]. Instalación de 93 tapas de libros vintage montadas sobre lienzo y escalera de biblioteca. 209 x 609. Colección privada. Cortesía de Fundación Proa
El recorrido no se organiza en categorías fijas, sino en afinidades que se abren y se deshacen, funcionando como capítulos que invitan a pensar de manera distinta el tiempo, la memoria, lo cotidiano y el significado de los materiales. En lugar de un camino lineal, el visitante encuentra una secuencia permeable, llena de ideas y sensaciones que se activan a medida que las obras trazan vínculos inesperados.
Cada sala propone un eje sin limitar las interpretaciones posibles. La primera reúne obras de Martín Legón y Valeska Soares, centradas en el tiempo y el archivo. La instalación de Rivane Neuenschwander transforma la segunda sala en un paisaje urbano, una especie de ciudad condensada. En diálogo con ella, las obras de Amalia Pica, Elena Dahn y Juane configuran un paisaje de lo cotidiano, de los pequeños actos y señales que atraviesan la vida diaria.
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Rivane Neuenschwander. At a Certain Distance (Public Barriers), 2010. [A cierta distancia (barreras públicas)]. Hormigón, madera, cable de acero. Medidas variables. Colección privada. Cortesía de Fundación Proa
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Amalia Pica. Eavesdropping, 2011. (Escucha clandestina). Vasos y pegamento sobre pared. Medidas variables. Colección privada. Cortesía de Fundación Proa
The Theater of Disappearance fue un proyecto monumental creado para la terraza del Museo Metropolitano de Nueva York en 2017. Allí, Adrián Villar Rojas trabajó con las colecciones del museo —desde arte egipcio y griego hasta objetos contemporáneos— para producir esculturas híbridas, mezclando cuerpos, fragmentos, utensilios y piezas de distintas épocas y cultural. Adquirida por la Colección Balanz, el conjunto se exhibe completo por primera vez en un espacio expositivo.
En la última sala, Diego Bianchi asume la curaduría y el diseño del montaje. La decisión surge del interés por poner en diálogo dos modos de mirar: la del curador, que organiza relaciones y propone un marco interpretativo, y la del artista, que introduce una sensibilidad distinta, capaz de reorganizar el espacio desde la lógica del taller
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Adrián Villar Rojas. The Theater of Disappearance (1), (4), (6), 2017. [El teatro de la desaparición (1), (4), (6)]. Reproducciones impresas en nylon y fresadas en CNC con poliuretano, recubiertas con pintura automotriz a medida, azulejos de porcelana y piso de chapa diamantada. 145 x 300 x 145 / 78,5 x 300 x 145 / 181 x 300 x 145. Colección privada. Cortesía Fundación Proa
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Diego Bianchi. Anabolismo, 2015. Madera, hierro, masilla epoxi, plástico, óptica, tela. 200 x 65 x 56. Colección privada. Cortesía de Fundación Proa
Que estas obras puedan desplegarse en toda su complejidad es también fruto de la audacia de las colecciones privadas, que asumen el riesgo de acompañar un proceso central para los artistas: imaginar otros modos de ver. El coleccionismo actúa como un puente que permite que las obras circulen, se activen y encuentren nuevas formas de resonar en la mirada de los públicos.
El orden imposible del mundo es una exhibición en la que las obras no ilustran un concepto ni responden a una lectura única, sino que abren conexiones que cada visitante puede construir a su manera.
La muestra podrá visitarse hasta marzo en Fundación PROA, Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca, Caminito, Buenos Aires (Argentina).

