DE FLORAS Y FIERAS, EL REINO DE NICOLA
Por Violeta Méndez
Entre jaguares, flores gigantes y cerámicas vivas, Nicola Costantino despliega un universo donde técnica y concepto se buscan mutuamente. De la crudeza inicial a una belleza guiada por la naturaleza, su obra sigue mutando como una selva en expansión.
Como la selva. Donde la crudeza no se esconde y la belleza camina elegante. Donde lo bruto es aún más sensible que lo cuidado. Donde todos los colores, morfologías y formatos se despliegan en un edén post bíblico. Ahí, en aquel espacio en Villa Crespo, se sienta en un gran sillón de terciopelo bordó Nicola Costantino, con su pelo largo y gris, su vestimenta ecléctica naranja, sus labios pintados de rojo y sus grandes ojos. La artista rosarina, que comenzó su producción artística hace 30 años, continúa ampliando su ecosistema contemporáneo.
Tric-tric-tric-tric. Los gusanos de seda comen las hojas de parra que ella les tira, sin saber ellos que serán co-autores de obras de la gran Nicola Costantino.
Nicola produjo Peletería huamana con piel sintética: corsets con tetillas masculinas, vestidos con pelo natural, zapatos con anos. Hizo bolas con figuras de animales, Ñandubola, Chanchobolas, Pollobolas, Ternerobolas. Dirigió un videoperformance donde da vida a su doppleganger para después quitársela. Es decir, trabajó obras que exponen lo que invisibiliza la sociedad, su frialdad, su crudeza, su crueldad. Aun así, “la belleza siempre estuvo presente, aunque yo la utilizaba para producir esta seducción que de alguna manera te atrae y cuando te das cuenta de lo que te está atrayendo, te asustás”. La temática tenía a veces que ver con eso: la tiranía de la belleza. Pero hoy es otro tipo de belleza que quiere rescatar. “Ahora reconozco que lo más importante es aprender de la belleza de la naturaleza, de su inteligencia, su geometría, sus leyes y reglas que no conocemos, pero que están digitándolo todo”. Nicola cree que el arte que se conecta con estas reglas tiene mucho más de algo sagrado, y sólo a través de la naturaleza se puede conocer.
Mujeres con cogotes de pavos en la boca montan sobre jaguares, tigres y llamas. Grandísimas flores de cerámica cuelgan con sus respectivos tallos y hojas verdes que crecen de manera desmesurada para abarcarlo todo. Como la selva.
“Hay artistas para quienes ciertas cosas no son importantes, y para otros sí. Para mí, la parte técnica es muy importante”. Nicola siempre ha tenido la capacidad de visualizar la obra antes de realizarla; sabe qué técnica va a usar y cuál será el resultado estético. “La obra se me aparece terminada, y cuando pasa el tiempo y llego a concretarla, me impresiona: es como si ya la hubiera visto”. Para ella, concepto y técnica deben necesitarse mutuamente, no podría funcionar de otra forma. Solo cuando la necesidad conceptual coincide con la técnica que la expresa, decide hacer la obra. Si eso no sucede, la pieza aún no está lista para realizarse.
Un gato negro duerme y detrás de él, en la pared, haciéndole de paisaje, se ve un gran tronco del que brotan sus intranquilas raíces; es lo que vive inverso, pues son las flores las que crecen de su parte inferior.
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Cortesía Nicola Costantino
En las obras de Nicola, el cuerpo es territorio de conflicto, campo de batalla donde luchan distintas tensiones –entre lo humano y lo artificial, lo bello y lo monstruoso–. En sus primeras obras el trabajo con lo corporal se ve a primera instancia, pero en su último proyecto –la cerámica que produce con la técnica japonesa nerikomi–se hace presente sin alarde. “Lo siento tan físico al trabajo, tan matérico, que creo que la importancia que tenía el cuerpo humano y animal hace 30 años se sigue viendo en esta nueva obra”. Nicola cree que no es directamente ella la que obtiene esos dibujos en su jardín de cerámica, sino que son los barros, los pigmentos, las fuerzas intrínsecas de la naturaleza que trabajan dentro de las piezas.
La obra abundante y arbustiva, diversa y animal, misteriosa y atrapante, cruda y por sobre todo, bellísima, comenzó en 1994 y no planea detenerse. Escarbó lo terrenal y ahora busca conocer lo sagrado. Presenciar el trabajo de Nicola Costantino es la verdadera experiencia artística.
Nicola Costantino formará parte de Pinta Miami 2025 (4–7 de diciembre) junto a la galería The White Lodge.

