LA DEFENSA DE LA COLECCIÓN GELMAN INICIA ACCIONES LEGALES CONTRA BANCO SANTANDER Y EL GOBIERNO DE MÉXICO

El movimiento ciudadano cuestiona la legalidad de un acuerdo que autoriza la permanencia de las obras en el exterior hasta al menos septiembre de 2030, en contradicción con la legislación vigente de protección del patrimonio artístico.

julio 07, 2026
LA DEFENSA DE LA COLECCIÓN GELMAN INICIA ACCIONES LEGALES CONTRA BANCO SANTANDER Y EL GOBIERNO DE MÉXICO
Créditos de imagen: Fundación Banco Santander

La Defensa de la Colección Gelman anunció el inicio de acciones legales contra Banco Santander y el Gobierno de México en torno a la Colección Jacques y Natasha Gelman, uno de los conjuntos más importantes del arte mexicano del siglo XX. El movimiento, integrado por historiadores, abogados, periodistas, artistas, coleccionistas y ciudadanos, cuestiona la legalidad de un acuerdo que autoriza la permanencia de las obras en el exterior hasta al menos septiembre de 2030 y permite extensiones posteriores.

 

El eje jurídico del caso descansa en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que encomienda al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) la protección del patrimonio artístico nacional como obligación no delegable. Un Decreto Presidencial del 11 de julio de 1984 refuerza esa obligación al prohibir la exportación de obras de Frida Kahlo salvo en circunstancias excepcionales. Según la Defensa, el acuerdo cuestionado opera en sentido contrario: facilita la exportación prolongada de obras protegidas, exime a Banco Santander de obligaciones legales y reemplaza garantías estatutarias por arreglos contractuales. El movimiento señala además que la colección fue dada en garantía de un préstamo personal, lo que implicaría el ejercicio de potestades constitucionales en beneficio de intereses privados.

La colección incluye diez obras de Frida Kahlo —sobre un total de aproximadamente 152 conocidas, de las cuales el Gobierno de México posee solo siete— junto a piezas de Diego Rivera, María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo. El testamento de Natasha Gelman estableció que las noventa y cinco obras debían permanecer reunidas como un todo indivisible, conservar el nombre de ambos coleccionistas y exhibirse en un museo privado o centro cultural accesible al público mexicano.

 

La Defensa aclaró que las acciones legales no se oponen a la circulación internacional del arte mexicano ni a los intercambios académicos, sino a la posibilidad de que autoridades públicas cedan por contrato obligaciones impuestas por ley para la protección del patrimonio nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum se comprometió públicamente a que la colección regrese a México en 2028, aunque el acuerdo vigente permite su permanencia en el exterior más allá de esa fecha.