MALBA CELEBRA SUS 25 AÑOS CON NUEVOS NÚCLEOS EN LATINOAMÉRICA EN EXPANSIÓN
Treinta obras se suman al recorrido desde el sábado 19 de septiembre, entre ellas piezas de la Colección Daros Latinoamérica.
Malba cumplió 25 años desde su fundación y decidió festejarlo presentando una nueva exposición permanente: Latinoamérica en expansión, en abril. La muestra está compuesta por obras de la Colección Malba–Costantini, que reúne una selección del acervo del museo y de la colección particular de su fundador, Eduardo F. Costantini. A partir de este sábado 19 de septiembre se suman tres nuevos núcleos a la exhibición, con alrededor de 30 obras, en un recorrido que cobra una nueva dimensión a partir de la incorporación reciente de la Colección Daros Latinoamérica.
El museo busca representar de la mejor manera posible al arte latinoamericano y, en los últimos años, esa búsqueda también se reflejó en sus exposiciones dedicadas a artistas jóvenes y contemporáneos como Fernanda Laguna, Carrie Bencardino, Lucrecia Lionti y Sandra Vásquez de la Horra, entre tantas otras. Pero, a 25 años de su fundación, hay una mirada hacia lo fundacional que continúa siendo central. El aniversario vuelve así sobre los años formativos, años rebeldes atravesados por abstracciones, minimalismos y conceptualismos, donde lo que se producía era consecuencia de deseos, de mostrar contextos y de romper, reinventar.
La postura que toma el museo es antropofágica, el concepto de Oswald de Andrade. El término, utilizado por el escritor brasileño en su Manifiesto antropófago, refiere a la idea de deglutir y transformar lo que viene de afuera. No se trata simplemente de copiar modelos europeos, sino de incorporarlos y modificarlos a partir de los propios contextos sociales y culturales. Así se construyó buena parte de nuestra producción artística: las vanguardias que llegaban desde Europa eran ajustadas y moldeadas por las realidades de América Latina.
Latinoamérica en expansión reúne alrededor de 150 piezas producidas entre 1900 y la década de 1970, distribuidas en once núcleos que dibujan los itinerarios del modernismo y que fueron ejes formativos de la colección: las vanguardias latinoamericanas, el arte de compromiso social, las poéticas surrealistas y la crisis de la razón en los períodos de entreguerras y los constructivismos sudamericanos.
Incluye piezas de Frida Kahlo, Diego Rivera, Antonio Berni, Maria Martins, Emilio Pettoruti, Leonora Carrington, Xul Solar, Wifredo Lam, Remedios Varo, Joaquín Torres-García, Candido Portinari, Roberto Matta y Rafael Barradas, entre muchos otros grandes artistas de la región.
Los artistas que integran la nueva parte de la exhibición forman parte de generaciones clave en la renovación del arte latinoamericano: Luis F. Benedit, Fernando Botero, Tania Bruguera, Luis Camnitzer, Jorge de la Vega, Antônio Dias, Eugenio Dittborn, Jorge Eielson, Marisol Escobar, León Ferrari, Víctor Grippo, Guillermo Kuitca, Nelson Leirner, María Martorell, Ana Mendieta, César Paternosto, Aldo Paparella, Alejandro Puente, Wanda Pimentel, Liliana Porter, Doris Salcedo, Zilia Sánchez, Eduardo Terrazas y Cecilia Vicuña.
Los nuevos núcleos incorporan distintas búsquedas que atravesaron el arte latinoamericano desde los años 60. La abstracción aparece como una de las líneas de investigación, mientras que las derivas de la figuración pueden verse en obras de artistas como Antonio Berni, Jorge de la Vega, Cecilia Vicuña y Fernando Botero.
Los años 60 y 70 están también marcados por el minimalismo y el conceptualismo, pero con una sensibilidad atravesada por el deseo de mostrar el contexto geopolítico. Entre las nuevas obras de la Colección Daros Latinoamérica se encuentran Energy, Memory, de Antônio Dias; Analogía I, de Víctor Grippo, y Proyecto huevos, de Luis F. Benedit, donde aparece la relación entre artificio y naturaleza, y entre cultura y naturaleza.
El recorrido se extiende hacia las décadas siguientes y pone en escena cuestiones como la migración, el destierro, el genocidio de pueblos indígenas y las dictaduras latinoamericanas. En este conjunto aparecen obras de Tania Bruguera, Guillermo Kuitca, León Ferrari y Doris Salcedo, junto con la producción de Eugenio Dittborn vinculada al arte correo. El cuerpo, la memoria, el desplazamiento y la violencia política aparecen así como algunas de las preocupaciones que atraviesan estas producciones.
Con esta nueva incorporación, Malba continúa ampliando una colección que, a 25 años de su fundación, busca contar la historia del arte latinoamericano desde sus propias transformaciones, rupturas y contextos.

