DE ÍCONOS RELIGIOSOS A ÍCONOS FLUORESCENTES: DAN FLAVIN Y LA LUZ EN MALBA

Luz, color y espacio, la muestra que expone Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires junto a Dia Art Foundation, propone una experiencia donde el color y el espacio envuelven al espectador. Podrá visitarse hasta el 17 de agosto.

junio 16, 2026
Violeta Méndez
Por Violeta Méndez
DE ÍCONOS RELIGIOSOS A ÍCONOS FLUORESCENTES: DAN FLAVIN Y LA LUZ EN MALBA
Vista de instalación "Dan Flavin: Luz, color y espacio", 2026 en Malba. Foto: Alejandro Guyot

En algún momento la historia del arte usó la hoja de oro para representar la luz en una imagen, para evocar lo divino; después llegaron los tubos fluorescentes. El artista Dan Flavin (Nueva York, Estados Unidos, 1933-1996), conocido por sus esculturas lumínicas, construyó una obra fundamental del minimalismo a lo largo de su carrera artística. Buenos Aires repasa su trayectoria en Malba, que presenta Luz, color y espacio, un homenaje a su trabajo que también funciona como reflexión de los cambios tecnológicos de la historia.

 

La educación católica de Flavin lo llevó a detenerse en las imágenes góticas. Así como las iglesias entrelazaron luz y arquitectura, también lo hizo el norteamericano. En los 60 rompió con la tradición del expresionismo abstracto, movimiento en auge en Estados Unidos que priorizaba la expresión emocional del artista, y pasó a tratar al espectador como participante de la obra. Tomó un objeto industrial y fabricó monumentos lumínicos con lámparas de oficina rosas, verdes, amarillas y naranjas que golpean contra paredes blancas, contra las pieles, contra los ojos, conquistando esquinas, techos, pisos. Flavin desafió los límites de lo que podía ser considerado arte. Las obras tiñen su alcance con el fin de resolver su tesis: el color es una experiencia.

Como distintos artistas del siglo pasado, Flavin convierte al espectador en elemento activo de su obra. Modula la luz, el color y el espacio, tres elementos que le permiten jugar con la percepción del público. Monumento 4 para aquellos que han sido asesinados en una emboscada (a P.K., quien me recordó la muerte) (1966) es una de las piezas de la muestra. A través del título y de la obra, el artista medita sobre su tiempo y alude a la guerra de Vietnam, tiñendo el espacio con cuatro lámparas rojo sangre. La obra se desborda y baña también al espectador de rojo convirtiéndolo en cómplice.

 

El tubo fluorescente era, en ese entonces, un objeto industrial y cotidiano, accesible, producido en serie, disponible en nueve colores comerciales. Flavin lo tomó y lo convirtió en escultura. Entre 1966 y 1971 realizó una serie de nueve piezas, cada una dedicada a una pareja europea, utilizando en cada caso uno de esos nueve colores disponibles. Dos tubos frontales, cuatro retroiluminados, una estructura que se instala en una esquina y la pinta: las tonalidades se funden, la luz frontal directa se recorta contra el fondo, la arquitectura se transforma en pieza. El arte vira según su tiempo, expone lo que la sociedad experimenta y, en el siglo XX, se acerca a lo cotidiano y registra los cambios tecnológicos. Esas lámparas hoy están discontinuadas.

 

La hoja de oro eternizaba la luz, de ella era dueña lo divino. Flavin la dejó escapar.

 

Dan Flavin: Luz, color y espacio puede visitarse hasta el 17 de agosto en Malba, Av. Figueroa Alcorta, Buenos Aires, Argentina.

Temas Relacionados