MURIÓ JULIO LE PARC, EL MENDOCINO QUE HIZO DE LA LUZ UNA OBRA DE ARTE

Tenía 97 años y estaba internado desde hacía dos días en el Hospital Americano de París. El 11 de junio iba a abrir una gran retrospectiva en la Tate de Londres.

junio 01, 2026
MURIÓ JULIO LE PARC, EL MENDOCINO QUE HIZO DE LA LUZ UNA OBRA DE ARTE
Retrato de Julio Le Parc. Cortesía del sitio oficial de Julio le Parc

Julio Le Parc (Palmira, Argentina, 1928 - París, Francia, 2026) murió este sábado en París. Llevaba dos días internado en el Hospital Americano cuando falleció, a consecuencia de un deterioro progresivo de salud que en los últimos años le había impedido seguir viajando como acostumbraba. Su hijo Yamil, hoy gestor artístico del taller de su padre, fue quien confirmó la noticia. "Luchó hasta el final, estaba muy ilusionado" con la muestra que la Tate de Londres iba a inaugurar el 11 de junio, dijo.

 

Hijo de un ferroviario, nació el 23 de septiembre de 1928 en Mendoza y empezó a trabajar a los 13 repartiendo diarios y arreglando bicicletas. Estudió Bellas Artes de noche mientras trabajaba de día en fábricas y librerías. Fue portero del Teatro Colón. Participó en el movimiento estudiantil que en 1955 ocupó las tres escuelas de Bellas Artes de Buenos Aires, expulsó a sus directores y reformó los planes de estudio. En 1958 obtuvo una beca del Servicio Cultural Francés y el 4 de noviembre llegó a París. No volvió a vivir en Argentina.

Desde la capital francesa construyó una de las carreras más coherentes y combativas del arte del siglo XX. En 1960 fundó el Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV), un colectivo que desde su primera acta de fundación declaró la guerra al sistema del arte: contra la mitificación del artista, contra la obra como objeto de culto, a favor del espectador como elemento activo. "Queríamos desafiar el sistema del arte", dijo. En 1966 ese desafío obtuvo su mayor reconocimiento cuando ganó el Gran Premio Internacional de Pintura en la Bienal de Venecia. Ese mismo año, el GRAV realizó en las calles de París Un día en la calle, una experiencia colectiva que comenzó a las 8 de la mañana y terminó a medianoche a pesar de la intervención policial. El año siguiente, el ministro de Cultura francés André Malraux lo condecoró con el título de Chevalier de l'Ordre des Arts et des Lettres.

 

Nunca dejó de moverse, en todos los sentidos. En 1968 fue expulsado de Francia durante el Mayo francés y recorrió Europa durante cinco meses hasta que la presión del medio cultural logró levantar la medida. Viajó a Cuba varias veces, a América Latina de manera incansable, rechazó invitaciones a exposiciones que consideraba oportunistas, donó parte de un premio en metálico al pueblo nicaragüense, organizó murales colectivos de solidaridad, fundó sindicatos de artistas plásticos, participó en brigadas antifascistas. El arte y la política, para él, no eran mundos separados.

Pero fue la luz lo que lo eternizó. Desde sus primeras cajas lumínicas de 1960, pasando por sus "Modulaciones" de los años 70 y sus "Alquimias" de los 80, Le Parc construyó un universo donde el movimiento, el color y la luz se combinaban para transformar la experiencia del espectador. Sus esferas —rojas, azules, amarillas, doradas— terminaron suspendidas en Mendoza, en el CCK, en el MALBA, en el aeropuerto de Ezeiza, en el Hirshhorn de Washington, en el Palais de Tokyo de París, en la Serpentine Gallery de Londres. En 2014, Francia le otorgó la Legión de Honor.

 

Así lo despidió el Malba: “Su trabajo amplió los límites de la experiencia artística y dejó una huella profunda en generaciones de artistas y públicos de todo el mundo”.

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