MASP: RELATOS EN DISPUTA ENTRE RÉPLICA Y TEJIDO

Dos exhibiciones paralelas revisan narrativas dominantes desde prácticas que tensionan archivo, materia y comunidad en América Latina.

marzo 26, 2026
MASP: RELATOS EN DISPUTA ENTRE RÉPLICA Y TEJIDO
Sandra Gamarra (Lima, Perú, 1972). Obra: cholo, de la serie Producción/Reproducción, 2020-21. Óleo sobre lienzo, 96 × 100 cm. Museo de Arte de Lima, donación LiMac – Museo de Arte Contemporáneo de Lima. Foto: Juan Pablo Murrugarra

El Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand presenta, en simultáneo, dos exposiciones que abordan desde distintos lenguajes una misma inquietud: cómo se construyen y legitiman los relatos en el arte latinoamericano. Por un lado, la primera retrospectiva de Sandra Gamarra Heshiki, titulada Réplica, revisa críticamente la historia del arte y sus dispositivos de exhibición; por otro, Vivir, tejer reúne la producción de Claudia Alarcón junto al colectivo Silät, poniendo en primer plano saberes ancestrales y formas de creación colectiva del pueblo wichí.

 

Con más de 70 obras producidas a lo largo de 25 años, Réplica despliega una estrategia sostenida de apropiación y desplazamiento. Gamarra Heshiki reproduce, reinterpreta y altera piezas históricas para evidenciar los mecanismos de selección, exclusión y jerarquización que estructuran los museos. Esta indagación se materializa también en la creación del LiMac —un museo ficticio fundado en 2002— que funciona como archivo y crítica institucional. Al replicar la autoridad del museo, la artista introduce una fisura en su aparente neutralidad: si el museo dicta la historia, también puede reescribirla.

La exposición adopta la cronología clásica —“Precolonial”, “Colonial”, “Posindependencia”, “Moderno” y “Contemporáneo”— para subvertirla desde adentro. Obras como Recurso VII (2019) reversionan los paisajes coloniales de Frans Post mediante el uso de óxido de hierro, evocando tanto prácticas indígenas como la violencia de la colonización. En Doble (2023), la artista replica una pintura de Francisco Laso pero invierte la figura representada, introduciendo el concepto andino de Pachakuti —“el mundo al revés”— como gesto de desestabilización del orden museográfico.

 

En paralelo, Vivir, tejer propone una reflexión desde otro lugar: no ya la institución, sino el territorio y la comunidad. La muestra reúne 25 piezas realizadas con fibra de chaguar por Claudia Alarcón & Silät, un colectivo de más de cien mujeres tejedoras wichí del Gran Chaco. A partir de técnicas tradicionales vinculadas a la producción de yicas —bolsas de uso cotidiano—, las artistas expanden el lenguaje textil hacia formatos contemporáneos que conservan, a la vez, una fuerte inscripción cultural.

 

Lejos de una lógica individualista, el trabajo de Silät se organiza desde la colaboración: múltiples tejedoras intervienen una misma pieza, generando composiciones donde convergen distintas decisiones formales. Esta dimensión colectiva no solo redefine los modos de producción, sino que también introduce una lectura política sobre la autoría y la circulación del arte. En obras como Hilulis ta llhaiematwek — Un coro de yicas (2024–25), más de cien piezas individuales se presentan en conjunto, funcionando como un dispositivo coral donde cada variación de color o patrón remite a una voz singular dentro de un entramado común.

La mitología wichí atraviesa buena parte de la producción. En Kates tsinhay — Mujeres estrellas (2023), Alarcón retoma un relato ancestral en el que las mujeres descienden del cielo a través de hilos tejidos, combinando geometrías tradicionales con elementos figurativos. El textil aparece aquí como un lenguaje que, incluso en silencio, transmite memoria, cosmovisión e historia.

 

Aunque parten de contextos y materialidades diferentes, ambas exposiciones convergen en una misma operación crítica: cuestionar las formas en que se construyen los relatos hegemónicos. Mientras Gamarra Heshiki interviene el archivo y la institución para evidenciar sus fisuras, Alarcón & Silät activan una práctica situada que afirma otros modos de conocimiento. En ese cruce, el museo deja de ser un espacio de legitimación unívoca para convertirse en un campo de disputa, donde historia, memoria y contemporaneidad se entrelazan y se reescriben.

 

Ambas exposiciones forman parte del programa anual del MASP dedicado a Historias Latinoamericanas.

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