LENGUAS SALVAJES: EL ARTE DE LA RESISTENCIA
El sociólogo peruano Aníbal Quijano acuñó el término colonialidad para describir las formas en que el colonialismo estructura el presente. Organizada por UCR ARTS de la Universidad de California en Riverside y el Getty Research Institute, Transgresoras: Mail Art and Messages, 1960s–2020s celebra a quienes ocupan las posiciones que la colonialidad produce pero devalúa: pueblos colonizados, sujetos racializados y generizados, migrantes y diásporas cuyas lenguas, saberes y tradiciones han sido considerados inferiores. Centrando lo que el semiólogo argentino Walter Mignolo denomina pensamiento fronterizo, este amplio recorrido histórico pone en primer plano el deseo y la resistencia de casi setenta artistas latinxs y latinoamericanas que identifican la opresión política, la inestabilidad económica y el desplazamiento geográfico no como inevitabilidades, sino como síntomas de sistemas de poder que operan a partir de su exclusión y a su costa.
La exposición en el California Museum of Photography de Riverside demuestra una asombrosa profundidad y amplitud de investigación con dos objetivos principales: desvincular el Mail Art —una práctica social que utiliza el servicio postal como medio de distribución, modificando la forma en que el arte se maneja, dónde habita y quién puede acceder a él— de su homónimo generizado, y mostrar las reverberaciones del movimiento en las prácticas artísticas del siglo XXI. Las obras aparecen en constelaciones temáticas de orden cronológico flexible: Correspondencias de Mail Art y colectividad feminista; Redes de poesía visual; Censura y comunicación clandestina; Postales, papeleo y sellos de goma; Comunicarse con/desde la tierra; y A distancia: migración y separación familiar. Lo que une a estas constelaciones es su abordaje del lenguaje como un sitio de lucha.
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Lenora de Barros. Poema [Poem], 1979. Offset lithograph. Collection of Getty Research Institute, Los Angeles. Photo: Fabiana de Barros
Bajo censura, las artistas cuyas frustraciones no pueden expresarse con palabras articulan el silencio. En Poema (1979), la poesía reside en la interacción humano-máquina en la que la carne resiste al metal. Un acordeón vertical consta de seis paneles, cada uno con una fotografía en blanco y negro de composición ajustada tomada por la artista suizo-brasileña Fabiana de Barros a su hermana, la artista brasileña Lenora de Barros. De arriba hacia abajo: los labios relajados de Lenora enmarcan su lengua lánguida y protruyente; la lengua lame las teclas de una máquina de escribir; empuja contra sus barras de acero; lucha contra esos brazos móviles y afilados; queda atrapada; finalmente, solo permanece un conjunto de barras tipográficas en ausencia de Lenora, lo que sugiere una fuga dolorosa. Las hermanas Barros se refieren a sus efímeros como un poema: uno compuesto no de palabras, sino de una serie de acciones e interacciones ligadas a su producción.
Con una marcación enérgica, la artista mexicoestadounidense Carmen Argote confronta el discurso en la búsqueda de empoderamiento y catarsis; sus tres dípticos horizontales (2023) evocan la lucha física y figurada de Poema. A la izquierda aparece la correspondencia de su infancia con su padre —ella en Los Ángeles, él en Guadalajara—. La artista oscurece el contenido de las cartas con lápices de color negro, rojo y amarillo, tachando palabras y párrafos enteros y rodeando las frases y oraciones que permanecen, cada trazo cargado con el peso y la intensidad de su separación. En Abril 27, 2001, Argote encierra palabras que implican escasez y desconexión: “el teléfono” y “poco minutos”. En Junio 7, 2001, rodea una frase que suena vacía, sugiriendo decepción y desconsuelo: “Hubiera dado todo por quedarme a su lado”. Con una sola línea amarilla, tacha una frase adyacente, rechazando la resignación y la finalidad de la declaración de su padre: “No puede cambiar”. A la derecha aparecen xilografías que documentan la acción: un bloque de madera blanda golpeado múltiples veces contra la palabra MOTHER tallada en una lápida, creando un relieve. Mientras la izquierda oculta y enfatiza palabras, la derecha deconstruye una. El impacto entre la madera y la piedra, registrado en tinta negra sobre papel color caqui, captura letras individuales y sus fragmentos, revelando que incluso la palabra mother está preñada, conteniendo OTHER y HER en su interior: el lenguaje dando a luz lenguaje.
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Carmen Argote. Junio 2, 2003 [June 2, 2003], 2023. Pigmented inkjet and woodblock prints on mixed media. Courtesy of the artist
La suspensión es una metáfora de la precariedad y la tensión en los contextos geopolíticos de las artistas. Suspendido del techo por un alambre, Objeto gráfico (1973) de la artista brasileña Mira Schendel gira 360 grados. El móvil de doble cara consta de dos láminas de acrílico transparente que encierran papel translúcido con letras Letraset de distintos tamaños aplicadas en ambas caras. Como partículas, las letras se agrupan y se dispersan, aparentando flotar pese a estar fijas. En un video de Lo voy a gritar al viento (1999), la artista guatemalteca Regina José Galindo está suspendida del arco del Palacio de Correos —la oficina postal central de Ciudad de Guatemala— leyendo poemas, arrancando páginas y arrojándolas al viento en una confrontación con la futilidad. Documentada en una fotografía, NO CAGES NO JAULAS (2020) de la artista salvadoreño-estadounidense Beatriz Cortez utiliza escritura aérea sobre un Tribunal de Inmigración de Los Ángeles para protestar contra la crueldad de la política de separación familiar del gobierno de Estados Unidos. Escritas con humo, las letras se forman y se desvanecen en la atmósfera. A medida que el humo se disipa, el significado queda literalmente en el aire, suspendido entre la legibilidad y la desaparición.
El surgimiento del Mail Art en la segunda mitad del siglo XX se debe a la infraestructura postal, que permitió a las artistas eludir la censura y hacer circular su obra. El auge del autoritarismo en el siglo XXI erosiona esta infraestructura. Recibiendo al espectador antes de la entrada a la galería, Vote-by-Mail [Voto por correo] (2020) de la artista estadounidense S. C. Mero marca la exposición con un asterisco inmediato. Una réplica del buzón azul de recolección del USPS, cuyas patas se extienden como zancos, se eleva sobre el espectador y se cierne apenas por encima del muro divisorio adyacente, permaneciendo parcialmente visible desde el interior de la galería. La inaccesibilidad del buzón advierte sobre el peligro de desmantelar el correo: la privación de derechos. Incapaz de enviar envíos internacionales a través de IPOSTEL, el sistema postal de su país, la artista venezolana Magdalena Fernández recurrió a dos servicios de mensajería extranjeros para transportar sus obras a la exposición, refiriéndose al envío como un “acto de fe”. Colgadas verticalmente, las dos serigrafías sobre cuadrados de acrílico —solo una de las cuales llegó a tiempo para la inauguración— yuxtaponen transparencia y opacidad. En 4sAF025 (2025), letras minúsculas blancas y opalinas —entre ellas a, d, e, o y t— se superponen, manteniéndose legibles a medida que la luz rebota en las porciones expuestas de la superficie reflectante del acrílico. Totalmente ennegrecida, 5sAF025 (2025) no revela información alguna. La tinta mate opaca oculta su sustrato brillante, absorbiendo la luz sin reflejar nada de vuelta. Juntas, las obras —una de visibilidad y la otra de ocultamiento— reflejan los objetivos respectivos y opuestos del oprimido y del opresor. Tanto Mero como Fernández dirigen la atención del espectador hacia la infraestructura postal en ruinas bajo gobiernos empeñados en el control irrestricto de sus pueblos, señalando que el servicio universal entre los sistemas postales nacionales está en peligro.
El mantra de resistencia discursiva de la escritora chicana Gloria Anzaldúa invierte la palabra wild para afirmar los idiolectos que se originan en la frontera: “Las lenguas salvajes no pueden ser domadas, solo pueden ser cortadas”. Visceral, seductora y violenta, la afirmación convoca a los marginados bajo las banderas de la desobediencia y la negativa. Como título, Transgresoras ejerce la lógica de Anzaldúa, subvirtiendo el lenguaje del opresor para reclamar la insubordinación de las mujeres. Como exposición, ilustra el punto de Anzaldúa: la llama del lenguaje arde con mayor intensidad en la frontera. En sintonía con el auge global del autoritarismo, el recorrido histórico defiende el pensamiento fronterizo de mujeres artistas que emplean el discurso no como un instrumento de sometimiento, sino como un material y un espacio de posibilidad, de compromiso intelectual y de descubrimiento. Al articular el silencio, forcejear con las palabras, deconstruir el significado y suspender la creencia, las artistas inventan nuevas ecologías lingüísticas que abrazan el cuerpo. Allí donde los sistemas de poder dominantes prosperan en la certeza, la exposición abre espacio para la contradicción y la diferencia, presentando un feminismo caleidoscópico cuyas agendas chocan y se refractan.
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Installation view featuring S.C. Mero's Vote-by-Mail [Voto por correo], 2020 and wheatpastes from Graciela Sacco's series Bocanada [Mouth-nothing], 1993, Transgresoras: Mail Art and Messages, California Museum of Photography, 2025. Photo by Nikolay Maslov, courtesy of UCR ARTS
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Magdalena Fernández. 4SAF025 and 5sAF025, 2025. Photo: Anna Gaissert
Transgresoras, que cierra el 15 de febrero, realizará una gira nacional entre febrero de 2027 y septiembre de 2028 con el apoyo de Art Bridges. El catálogo de la exposición, coeditado por UCR ARTS y X Artists’ Books, está disponible para preventa.

