CARLOS CASTRO Y EL CUESTIONAMIENTO DE LA HISTORIA VISUAL DE COLOMBIA
En su individual en La Cometa en Madrid, el colombiano revisa el imaginario del paisaje desde una mirada crítica que cuestiona la memoria, la identidad y las narrativas apropiándose e interviniendo imágenes del pasado.
Paisaje Desviado, de Carlos Castro (Cali, Colombia, 1970), exhibida en la sede madrileña de La Cometa, plantea una crítica revisionista del paisaje colombiano partiendo de la apropiación de grabados realizados por viajeros europeos en los siglos XVIII y XIX. Más allá de reproducir las imágenes como registros históricos, el artista interviene sobre ellas para revertir su sentido original y hacerlas instrumentales para el análisis y el cuestionamiento.
Para ello se sirve del empleo de recursos de dibujo, figuración y abstracción, y evidencia cómo el paisaje es una construcción cultural atravesada por relaciones de poder, memoria e identidad que se aleja de la objetividad. Su obra invita al espectador a replantearse las maneras en las que el imaginario colectivo colombiano ha sido planteado. Su producción dialoga anacrónicamente, y su práctica de apropiación y resignificación aboga por la ruptura de la lectura lineal del pasado.
Las obras parecen alejarse del mero ejercicio estético para otorgar cierta preeminencia al análisis y la reflexión sobre la visibilidad e invisibilidad de sujetos y objetos en la historia oficial. Por todo ello, Paisaje Desviado avanza en el sentido del arte y lo plástico como herramientas críticas que se pueden emplear en ese cuestionamiento de los relatos hegemónicos. Castro no parece querer ofrecer respuestas cerradas, sino permitir con su obra un espacio de reflexión sobre la construcción de la identidad, la permanencia de los imaginarios y la posibilidad de reinterpretar el pasado desde una mirada contemporánea.
Carlos Castro: Paisaje Desviado puede verse hasta el 31 de julio en La Cometa, San Lorenzo, 11, Madrid (España).

