MODELOS DE COLABORACIÓN ENTRE GALERÍAS: MARC STRAUS Y NUEVEOCHENTA, INTERCAMBIO ENTRE COLOMBIA Y NUEVA YORK

Por María Paula Suarez y Montserrat Miranda Ayejes

julio 07, 2026
MODELOS DE COLABORACIÓN ENTRE GALERÍAS: MARC STRAUS Y NUEVEOCHENTA, INTERCAMBIO ENTRE COLOMBIA Y NUEVA YORK
Vista de instalación. SEVEN COLOMBIAN ARTISTS: NUEVEOCHENTA GALLERY EN MARC STRAUS. Cortesía de Marc Straus Gallery.

El mercado del arte atraviesa uno de sus momentos más complejos. Mientras las grandes casas de subastas reportan cifras récord en ventas selectas, las subastas de primavera de 2026 no fueron la excepción, muchas galerías de tamaño mediano enfrentan una presión creciente: participar en ferias internacionales se ha vuelto cada vez más caro, los alquileres de espacios en ciudades como Nueva York o Londres resultan cada vez más complejos y los costos y limitaciones logísticas ha escalado significativamente. En este contexto, las galerías buscan formas de adaptarse y repensar su presencia.

 

La consignación de obras, el préstamo puntual de piezas para una exposición, o la participación conjunta en una feria de arte son algunas de las formas de colaboración más conocidas entre galerías. Sin embargo, en los últimos años han empezado a manifestarse con más fuerza, las asociaciones estratégicas de largo aliento, en las que dos instituciones intercambian locaciones y realizan muestras colaborativas. A través de estos acuerdos suman audiencias, recursos curatoriales y redes de coleccionistas para construir una presencia más sólida en territorios que, de forma independiente, resultan más difíciles de alcanzar.

 

Este fenómeno de alianzas, que no es enteramente nuevo, ya que a lo largo de la historia han existido asociaciones entre galerías de diversa naturaleza, se presenta como respuesta a las condiciones estructurales del mercado actual y a fenómenos de una época que requiere dinamismo y flexibilidad.

Muestras compartidas e intercambio de espacios: Una estrategia bilateral

Uno de los ejemplos más concretos y articulados de este nuevo modelo es la colaboración entre la galería Marc Straus con sede en Nueva York, y la galería Nueveochenta en Bogotá. La lógica del intercambio es bilateral y deliberada: en 2025, Nueveochenta viajó a Nueva York con su muestra Seven Colombian Artists, presentando su programa ante una audiencia norteamericana. Ahora, Marc Straus presenta Structures of Meaning, una exposición colectiva que reúne a siete artistas de su galería, en el espacio de Nueveochenta del 4 de junio al 9 de julio de 2026.

 

La muestra que incluye esculturas de Edgar Orlaineta y el artista mauritano Jong Oh; instalaciones de Ozioma Onuzulike y de Clive Smith; textiles de la artista india Natasha Das; y pinturas de Anna Leonhardt y Antonio Santin, articula una pregunta curatorial concreta: ¿cómo construyen significado los artistas contemporáneos a través del material y la forma? El resultado es una presentación novedosa y sólida, de fuerte carácter internacional y con piezas de artistas que han sido posicionados en diversas colecciones de museos e instituciones alrededor del mundo.

 

Lo que hace singular este modelo es su capacidad de generar una presencia sostenida sin necesidad de abrir una sede permanente ni depender del formato feria o pop-up, que por su naturaleza son efímeros, y de difícil seguimiento. Una exposición de cinco semanas en una galería establecida, con su red de coleccionistas y su credibilidad institucional, ofrece algo que un stand de feria raramente logra: tiempo para que la obra respire, y contexto para que el cliente se aproxime sin la presión del reloj.

Un fenómeno que crece

El caso de Marc Straus y Nueveochenta no es aislado. En el panorama reciente es posible identificar otras alianzas que responden a una lógica similar, aunque con matices propios.

 

En 2016, Vanessa Carlos, directora de Carlos/Ishikawa Londres fundó Condo, una plataforma alternativa de exposición a gran escala, en el cual las galerías anfitrionas comparten sus espacios con galerías invitadas de diferentes ciudades y países. Cada año se realiza una nueva edición en una o varias ciudades y  actualmente se lleva a cabo en  galerías de Londres, Nueva York, Ciudad de México, San Pablo y Shanghái. El nombre del proyecto proviene de la palabra “condominio”, haciendo referencia a un modelo de espacio compartido y busca promover una forma más comunitaria y sostenible de producir exposiciones internacionales.

 

Desde 2018 y 2019, Ciudad de México y San Pablo han sido parte de esta iniciativa, convirtiéndose en polos relevantes para la conexión de las escenas artísticas de América Latina con galerías de Europa, Norteamérica y Asia.

 

En la primera edición en Ciudad de México participaron 49 galerías distribuidas en más de 20 espacios de la ciudad, entre los cuales se encontraban la colaboración entre Kurimanzutto y White Columns de Nueva York, el cual la galería neoyorquina presentó el trabajo de Christopher Knowles y Dale Jackson, más un proyecto de diseño de Kim Gordon/Design Office en el espacio de Kurimanzutto. Para la edición 2024, Kurimanzutto recibió a la galería de Los Ángeles Château Shatto, que exhibió obras de Aria Dean y Zeinab Saleh. México fue una vez más sede de la última edición en abril de 2026, en donde participaron 27 galerías en 14 espacios de la Ciudad de México.

Por otro lado, São Paulo fue sede de las ediciones de 2019, 2020 y 2023. Entre las colaboraciones destacadas se encuentra la realizada entre Grimm Gallery, con sedes en Nueva York y Ámsterdam, y Casa Triângulo, galería paulista que presentó una muestra del artista danés Guido van der Werve. En 2023, la Galería Gentil Carioca, de Río de Janeiro, recibió a Isla Flotante, de Buenos Aires, que presentó obras de la artista Valentina Liernur.

 

Galería La Cometa, con sede en Bogotá, Medellín, Miami y Madrid y Catalysta, la plataforma artística fundada en 2020 en Nueva York por Valerie Cabrera Brugal, dedicada al arte latinoamericano contemporáneo, lograron establecer una colaboración que apuesto por el diálogo entre audiencias similares. La Cometa, con su arraigo en el ecosistema del coleccionismo latinoamericano en cuatro regiones estratégicas y Catalysta, con su inserción en el circuito de galerías de Nueva York, comparten la convicción de que el fortalecimiento del diálogo cultural entre ambas plazas se construye mejor a través de la alianza.

 

Otro ejemplo que merece atención es la unión entre Instituto de Visión, fundada en Bogotá en 2014,  y ProxyCo, fundada en 2017 en Nueva York. Dos galerías con sólidos programas de arte latinoamericano y trayectoria internacional, que en 2025 optaron por empezar a compartir un espacio conjunto en Eldridge Street, en la ciudad de Nueva York. Ambas galerías continúan operando de manera independiente, pero apuestan a un modelo cooperativo y complementario.

 

¿Por qué ahora?

La pregunta que subyace a todos estos casos es la misma: ¿por qué este modelo parece ganar relevancia precisamente ahora? No hay una única respuesta sino más bien una serie de variables que lo hacen posible.

Por un lado, la presión económica. El modelo de negocio galerístico tradicional está bajo una tensión real: los costos operativos no paran de crecer, las ferias exigen inversiones cuantiosas con retornos inciertos, y el coleccionismo de nuevas generaciones responde a lógicas distintas de las de sus predecesores. En este escenario, la colaboración no es solo una opción estratégica; para muchas galerías medianas, se presenta como una condición para permanecer en el mercado.

 

Por otro lado, América Latina vive un momento de atención internacional sostenida, y los coleccionistas, tanto en Estados Unidos como en Europa, miran al continente con un interés que hace una década habría resultado inimaginable. Las galerías que han sabido construir puentes reales entre estos ecosistemas están mejor posicionadas para capitalizar ese interés.

 

Finalmente, hay algo más difícil de cuantificar pero igualmente real: una cultura de generosidad y solidaridad entre galerías, especialmente entre aquellas que comparten valores curatoriales o geográficos.

 

Un modelo flexible y dinámico

Lo que hace interesantes a todos estos casos es su diversidad de formas: el intercambio de programas, el espacio físico compartido, la alianza institucional para un proyecto de envergadura. No existe un único modelo, sino una variedad de respuestas a una misma pregunta: ¿cómo construimos presencia y relevancia en un mercado que exige cada vez más?

 

Structures of Meaning, que inauguró en Bogotá el pasado 4 de junio, es un caso de estudio concreto y bien articulado de este fenómeno. Pero su interés trasciende el caso particular: es un síntoma de algo más amplio que está ocurriendo en el mercado del arte. Las galerías que están apostando por la colaboración como estrategia no están renunciando a su identidad ni a su independencia. Están, de una manera flexible buscando  y explorando formas y modos de construir su lugar.

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