CUERPOS QUE MUTAN: LA FICCIÓN LISÉRGICA DE LUIZ ROQUE EN BUENOS AIRES
Entre el cine y la escultura, el artista brasileño borra el límite entre pantalla y espacio real en la galería ISLA FLOTANTE para imaginar formas de deseo más allá de lo humano.
ISLA FLOTANTE expone hasta agosto Club Amarelo, primera exhibición individual del artista brasileño Luiz Roque (Cachoeira do Sul, Rio Grande do Sul, Brasil, 1979) en su galería de Buenos Aires. La muestra reúne producciones realizadas durante su residencia en la Fundación Ama Amoedo junto con obras anteriores; incluye un film y una serie de esculturas esmaltadas y cerámicas rakú.
En el video Clube Amarelo (Club Amarillo, 2024), filmado en Casa Neptuna, el artista combina película de 16 milímetros y alta definición (HD). Un grupo de personas se reúne en un sauna junto al mar, bañado por la luz del sol y de la luna, mientras entra en contacto con especies no humanas y consume sustancias farmacológicas. Su estado de ser ultraterrenal trasciende cualquier modo concebible; sigue siendo ambiguo si Roque quiere que ese estado parezca deseable o no.
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Luiz Roque. Clube amarelo, 2024. HD video and 16 mm film trasferred to digital video 7m 11s. Única. Cortesía de Isla Flotante
"Conviven dos pulsiones: la de hacer una película sobre una arquitectura pensada justamente para el placer de los cuerpos, y la de que esos cuerpos sean ya otros cuerpos. Por eso los personajes tienen colores: es una manera de pensar más allá de lo humano. Y, sin embargo, la idea de lo humano sigue muy atada a la idea del deseo. Lo veo como algo profundamente definitorio del ser humano: ese placer, que puede ser también sexo", explica el artista en conversación con la curadora Micaela Vindman.
La exhibición del film se complementa con una serie de esculturas cuyas formas orgánicas parecen desprenderse de la pantalla para encarnar en el espacio real. Al desbordar el plano bidimensional de la proyección, estas piezas volumétricas expanden la atmósfera lisérgica y táctil del video, diluyendo la frontera entre la ficción cinematográfica y la experiencia física del espectador.
"Decidí que quería conversar con las películas y que esa conversación podía darse a través de esculturas. Pensar que esas esculturas podían vivir dentro de la película y, en algún momento, podían salir de ella. Pero no quería exhibir objetos de utilería: quería pensar en cómo llevar la película hacia afuera, junto con otras cosas", señala el artista. Y agrega: "Mis piezas de cerámica tienen escala humana; son cosas que podrían pertenecer a un cuerpo, que se le pueden adherir, que podrían incluso introducirse en él".
Luiz Roque vive y trabaja en São Paulo. Su obra se sitúa en un espacio intermedio entre el cine, la escultura y la teoría crítica, abordando conflictos y disputas políticas tanto reales como imaginarias. Además, sus trabajos reflexionan sobre las condiciones disociativas de la vida en estado latente y sobre las definiciones burocráticas que la regulan. A través de una producción artística que combina elementos cinematográficos, escultóricos y conceptuales, el artista se ha consolidado como una de las figuras más destacadas del videoarte contemporáneo brasileño, explorando temas vinculados con la política, la tecnología, la imaginación y las formas en que las estructuras sociales y burocráticas condicionan la experiencia humana.

