TRANSFORMACIÓN Y COEXISTENCIA EN EL UNIVERSO DE BRENDA CABRERA
La artista cubana convierte la pesca en una metáfora de identidad e intercambio entre especies, construyendo una pintura simbólica que es un universo donde identidad, naturaleza y conocimiento se entrelazan.
Brenda Cabrera (La Habana, Cuba, 1997) se adentra en su muestra La pesca, en la sala de proyectos de El Apartamento en Madrid, en una práctica ancestral de encuentro y relación con el territorio que se convierte en protagonista de su pintura. Siguiendo cierta lógica de sus series anteriores, la cubana retrata en un imaginario propio un universo de figuras que dialogan con ecosistemas oníricos, donde se explora la identidad y se analiza la coexistencia desde sus formas contemporáneas.
Con la actividad de la pesca, Cabrera propone imaginar esa relación basada en el intercambio entre especies. Para ello, su pintura construye ese universo propio a través de escenas acuáticas y formas orgánicas, donde lo humano y lo marino se conjuran en un solo acto. Las obras remiten a un océano atemporal que evoca el origen de la vida y una génesis de lo identitario en un estado incipiente. Esto se refuerza con una representación simbólica en la que las figuras, los cuerpos y el entorno, sin abandonar lo figurativo, parecen acordar la desaparición de sus contornos.
El agua simboliza de cierta manera una transformación continua y un espacio de transición entre las distintas formas de existencia en un universo en el que confluyen apreciaciones variadas de cómo relacionarse con la naturaleza. Por ahí transitan la ciencia, los rituales, los conocimientos ancestrales, la ecología o la transmisión material e inmaterial. Cabrera no pretende construir una jerarquía, porque su afán es el de que todas ellas se complementan en la construcción del conocimiento.
Brenda Cabrera. La Pesca puede verse hasta el 7 de noviembre de 2026 en El Apartamento, Puebla, 4, Madrid (España).

