LAS ESCULTURAS VISCERALES DE EVA FÀBREGAS

Enredos: Eva Fàbregas propone una relación intuitiva entre las esculturas y dibujos de Eva y una selección de obras de la colección de arte del Centro Botín.

LAS ESCULTURAS VISCERALES DE EVA FÀBREGAS

Los vínculos entre las obras crean un diálogo complejo, a menudo inesperado, en torno al deseo, lo corporal y lo lúdico, pero también lo amorfo, lo atrevido y lo perturbador. Este entrelazado de obras se ha concebido como un organismo vivo, a gran escala, que se adueña del espacio arquitectónico.

 

En las esculturas de Fàbregas, el aire se convierte en un material tangible que crea volúmenes, formas y escalas capaces de alterar la percepción de nosotros mismos y del espacio en el que nos encontramos. Estos volúmenes aluden a procesos y ritmos biológicos relacionados con la digestión, la gestación o la metamorfosis. Así, generan una duplicidad de emociones: de amenaza o cuidados, de inocencia o perversión. Nos invitan a relacionarnos con el arte de una manera sensorial: cómo se siente su textura, su temperatura, y su ritmo.

 

Concebida para esta exposición y producida con la colaboración del MACBA, destaca Oozing (rezumamiento), una acumulación de esculturas hinchables ante la que nos volvemos minúsculos. Parece que estemos siendo testigos de un incontrolable crecimiento orgánico, un enredo simbiótico entre obras-cuerpos, formas, materiales y colores que provienen de mundos que aún no conocemos, que nos pueden llevar a paisajes fantásticos y de ciencia ficción, y que recuerdan a los órganos internos. Podemos acariciarla, sincronizar nuestra respiración con la suya, sentir su piel como extensión de la nuestra, en un ejercicio de comunión tan bello como extraño.

 

Esta exposición es el primer capítulo del nuevo programa expositivo Enredos cuyo objetivo es apoyar a los artistas que han disfrutado de una Beca de Arte de la Fundación Botín y vincularles de nuevo con la colección, el edificio y los públicos.

La obra de Eva Fàbregas (Barcelona 1985) gira en torno al deseo y la abstracción, lo somático y lo táctil, invitando al espectador a sentir que otros cuerpos y otras formas de cuidado son posibles. Su práctica artística aborda la posibilidad de una implicación táctil, de intimidad física, de vínculo afectivo, de ternura y de distintas formas de experimentación con y a través de los objetos.

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