“TERRITORIOS EN CONEXIÓN”, ARTE LATINOAMERICANO EN CIUDAD DE LAS ARTES, PANAMÁ
El video, el textil y el cuerpo conforman un entramado de relaciones en constante construcción en la exposición curada por Irene Gelfman con la participación de artistas de Latinoamérica.
Artistas de distintas latitudes de la región que utilizan el video, el textil y el cuerpo como soporte de obra fueron invitados a participar en una exhibición en el marco de Pinta Panamá Art Week. “De alguna forma, el hilo conductor es el cuerpo puesto ya sea como soporte en lo performático, también en el video, en los tejidos”, reflexiona Irene Gelfman, curadora de la exposición Territorios en conexión, que se presenta en Ciudad de Las Artes en Curundu, Ciudad de Panamá.
Gelfman considera que “en cada tejido, en cada puntada hay una tradición, una memoria que se va transmitiendo y que también es muy física; hay algo de movimiento que genera la unión de estas tres prácticas que conecta con esta idea de territorio”. Es una construcción que no se circunscribe a lo geográfico, sino que se va forjando desde la ancestralidad. “Tiene que ver con cómo se van uniendo las tradiciones, cómo se van construyendo con los recuerdos, con todo aquello que transmite la herencia”, agrega. Para la curadora, en estas tres prácticas, esa constante construcción está muy latente y plantea la idea de un “territorio en conexión”.
“Territorios en conexión presenta la posibilidad de pensar el territorio como un entramado de relaciones en constante construcción. (…) Entre sus obras aparecen afinidades, distancias y tensiones. Una lógica de homologación, en donde ciertas preguntas se repiten desde distintos lugares. Un tejido en donde ninguna puntada es igual. Lo que se ve en la superficie es apenas una parte del proceso: detrás de cada hilo hay desplazamientos y memorias que se sostienen unas a otras y en donde conviven múltiples capas”, detalla el comunicado de prensa de la exhibición.
La exhibición plantea un espacio de observación sobre la escena artística panameña y sus vínculos con el contexto regional. Las obras de Lulu V. Molinares activan el textil como exploración del cuerpo y las identidades contemporáneas, imaginando formas de existencia que desafían las estructuras normativas que históricamente han regulado la experiencia corporal. Mientras que la práctica de Sandra Monterroso recupera los saberes textiles como vehículos para restaurar y preservar conocimientos ancestrales que sobrevivieron a los procesos de colonización. Antonio José Guzmán e Iva Jankovic utilizan fibras, pigmentos naturales y técnicas heredadas para conectar presente y pasado, materia y memoria. En la obra de Ana Teresa Barboza, fibras naturales y técnicas textiles artesanales se expanden para componer paisajes en donde conviven seres vivos y producciones culturales: la mejor manera que tenemos de dejar huella los seres humanos.
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Obra de Antonio José Guzmán e Iva Jankovic. Cortesía de Pinta
El cuerpo aparece también como un territorio donde se inscribe el cuidado, la enfermedad, la sanación y la resistencia. En la performance de Ana Elena Tejera, hay un anhelo por reconectarse con los ecos de los recuerdos de las comunidades enterradas bajo las aguas que ahora fluyen por el Canal de Panamá. En las piezas de Milko Delgado y Cristina Flores Pescoránvemos cómo los procesos textiles y materiales orgánicos se integran a rituales que cuestionan las narrativas dominantes sobre la salud, el conocimiento y la relación entre cuerpo y comunidad. Ana Elena Garuz crea piezas abstractas a partir de recortes de textiles, que se pueden percibir como expresiones de accidentes geográficos.
Aunque cada acercamiento artístico utiliza soportes diferentes, en común persiste una búsqueda por compartir una sensibilidad que establece diversos vínculos y transformaciones del territorio. Cada obra entrelaza historias, cuerpos y paisajes de una manera muy particular evidenciando los diferentes puntos de vista que conviven dentro de la escena artística panameña.
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Obra de Cristina Flores Pescorán. Cortesía de Pinta
La participación de estos artistas se concretó a través de un proceso de investigación de lo que ellos vienen realizando y también el impacto que tiene su obra en la ciudad de Panamá. Aunque Gelfman no conoce a todos los artistas personalmente, ha dado un largo seguimiento a la trayectoria artística de cada uno. En su mayoría, son piezas que han formado parte de exhibiciones en Ciudad de Panamá. Otras, se exponen por primera vez en el país y una pieza como la de Milko Delgado ha sido creada específicamente para la exhibición y está inspirada en la tradición de las polleras panameñas.
La intención es “unir esto como los distintos momentos o acciones que sucedieron a lo largo de Panamá y mostrar justamente cómo Panamá es un lugar que es un punto de contacto de las artes de Centroamérica y de toda la región; mostrar la riqueza que tiene Panamá con las diásporas, con los intercambios culturales, con este crisol de razas que es este país”, concluye.

