FICCIONES CON PIEL, UNA LECTURA DE LAS SALAS OTOÑALES DE RUTH BENZACAR
Guillermo Iuso y Florencia Böhtlingk junto a Sebastián Gordin presentan en la galería bonaerense dos muestras donde texto y plástica conviven sin traducirse.
De imagen y palabra, entonces de ficción. Desde las vanguardias del siglo pasado, el texto se incorporó a la obra de arte. La disciplina ya no buscaba crear retratos fieles de la realidad entonces los distintos movimientos integraron escritos a sus trabajos plásticos, no como herramienta esclarecedora de un idioma abstracto o indefinido, sino para generar más capas de sentido. Como juego, como revelación inconsciente, como expresión, como arma política, como sonido. Una forma más de contar.
Guillermo Iuso (Buenos Aires, Argentina,1963) es artista autodidacta y pinta desde los 25, publicó cuatro libros, dibujaba en las clases del colegio, armó listas toda la vida. En Una noche perfecta, exposición que recorta una producción de casi dos años de trabajo, el material pictórico y lo escrito se presentan con una misma tensión. La pintura chorrea el lienzo, gira abruptamente, salpica, brilla, se oscurece, trepa, se esconde, salta, recorre; las palabras se sitúan donde quieren, pisan fuerte dentro del escenario también suyo. ¿Qué sería de la pintura sin sus palabras o viceversa? No sería Una noche perfecta. Las frases se desarrollan dentro de un universo que las contiene, pertenecen a su espacio. No puede, ni debe, separarse el escrito “Hay días imposibles de arreglar pero a la noche quizás me curo” de su color azul, de la bandeja en la que se inscribe, del charco metálico en el que flota, de su fondo de colores transparentes. “NADA FRENA” se lee en negro y en mayúscula, rodeado de un fondo rosa con tachaduras varias que le dan su significado. Sacar las palabras del trabajo e interpretarlas aisladas sería lo mismo que mirar los colores bajo un lente en blanco y negro.
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Vista de sala. Guillermo Iuso: Una noche perfecta, 2026. Cortesía de Galería Ruth Benzacar
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Vista de sala Guillermo Iuso: Una noche perfecta, 2026, Galería Ruth Benzacar
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Vista de sala Guillermo Iuso: Una noche perfecta, 2026, Galería Ruth Benzacar
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Vista de sala Guillermo Iuso: Una noche perfecta, 2026, Galería Ruth Benzacar
La muestra es entera una confesión que se presenta con piel. Incluye anécdotas personales, mediciones porcentuales de corajes y errores, de miedo y entusiasmo, de suerte y angustia. Afirmaciones para la autocompasión, registros de estados emocionales y reflexiones lúcidas. Planteos que bien podrían ser cuestionamientos de un instante como de toda una vida. Las declaraciones se posicionan en las obras al igual que uno pensaría que viven las ideas dentro de la cabeza; algunas rumian, otras se esconden, otras gritan, flotan. Si así uno las lee podríamos entender entonces los volúmenes matéricos como los nervios, el músculo, el dolor, el placer. Un cuerpo ficción. El recorrido de la muestra es una lista más de Iuso: los últimos 20 meses de la cabeza de un hombre.
Florencia Böhtlingk (Buenos Aires, Argentina, 1966) y Sebastián Gordin (Buenos Aires, Argentina, 1969) entrelazan sus lenguajes para generar otro efecto. Su trabajo en Entre hojas retoma el relato poético de Vanna Andreini y se despliega en la pequeña sala de Ruth Benzacar, donde las obras se distribuyen numeradas simulando las hojas de un libro. En cada pieza convergen tres voces: los colores de Böhtlingk —que vibran como el sol, el polvo, el viento fuerte, el olor a seco—, la técnica de Gordin —superposición de vidrio dorado y hojas de cobre sobre las pinturas al óleo— y los versos de Vanna. El resultado es un escenario vívido. El componente metálico de las letras refleja al espectador, lo sitúa dentro del marco y hace explícito que toda obra requiere de alguien que la complete; una cuarta capa.
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Vista de sala Florencia Böhtlingk y Sebastián Gordin: Entre hojas, 2026. Cortesía de Galería Ruth Benzacar
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Florencia Böhtlingk y Sebastián Gordin: Entre hojas. Cortesía de Galería Ruth Benzacar
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Florencia Böhtlingk y Sebastián Gordin: Entre hojas. Cortesía de Galería Ruth Benzacar
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Florencia Böhtlingk y Sebastián Gordin: Entre hojas. Cortesía de Galería Ruth Benzacar
La muestra propone además dos modos de lectura. Una sala contigua invita a sentarse y leer el libro con un cuadro de Böhtlingk como compañía silenciosa. La sala principal, en cambio, se recorre de pie, en el sentido de las agujas del reloj, como quien pasa páginas caminando. Leer sentado o leer en movimiento: en cualquier caso, el espacio que construyen palabras e imágenes juntas es íntimo, y está hecho para que, el espectador también, de algún modo, se confiese ante los suspiros de Vanna.
Las palabras de Foucault se entienden al sentir la tensión entre el texto y la plástica. La imagen no lo dice todo, las palabras tampoco, y cuando se juntan no se completan. Tanto Iuso como Böhtlingk y Gordin producen ficciones que necesitan de quien las mire para terminar de existir. Es lo que resta lo que lee el espectador.
Guillermo Iuso: La noche perfecta y Florencia Böhtlingk y Sebastián Gordin: Entre hojas estarán abiertas al público hasta el 4 de julio de 2026 en Ruth Benzacar, Juan Ramírez de Velasco 128, Buenos Aires (Argentina).

