CARTOGRAFÍAS Y ARQUITECTURAS AFECTIVAS DE SOFÍA SALAZAR EN C3A
La exposición de la ecuatoriana, con obras realizadas específicamente para el espacio cordobés, propone un recorrido en el que se invita al espectador a explorar conceptos como migración, memoria y colonialismo transitando en un espacio que reúne historia y desplazamiento.
El Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) presenta Travesías de una lágrima, individual de Sofía Salazar Rosales (Quito, Ecuador, 1999), cuya práctica se sitúa entre la escultura, la instalación y la arquitectura, y analiza críticamente los conceptos de migración y memoria que subyacen en los materiales. La muestra, que acoge una producción específica para este espacio, se enmarca dentro de una investigación que, además, recoge las herencias coloniales como puntos vertebradores y está pensada como un recorrido para que el visitante atraviese las obras dispuestas, proponiendo así un marco de reflexión sobre el arraigo y el desarraigo.
De esta manera, el espacio se transforma en una experiencia corporal en la que se dan cita la historia y el territorio. Como poseedor de la dimensión performativa que le otorga la artista al visitante, este se convierte también en un elemento participativo de la narrativa. Las obras y su distribución parecen convertirse en paradas dentro de un itinerario que plantea una crítica o revisión del significado de transitar o transformar un territorio marcado por la historia.
Un camino de rejas inicia el recorrido y abre un diálogo aludiendo a la tradición de la rejería hispánica como lenguaje de frontera y tránsito. Obras como la homónima que da título a la exposición articulan este transitar de manera metafórica, pero con enorme carga emocional y política. Mientras, otras como Reja (ensayo para una frontera blanda), ponderan los límites físicos y su simbolismo. Las obras cobran forma desde la utilización de materiales cotidianos a los que se les barniza de cierto simbolismo con el que explorar, de manera conceptual, los relatos de colonización y exclusión que plantea Salazar Rosales.
Sillas para un cuerpo que espera, consolidada sobre asientos que han sido recubiertos con cera, apuntan a la acumulación de tiempo y memoria. La fragilidad del componente se contrapone a lo sólido de la estructura, jugando con la dicotomía que aportan las sensibilidades de la materia. Red de cuentas y bananas (economía de la herida) incorpora moldes realizados en carbón que nos remiten a los temas expuestos por las actividades extractivas y capitalistas, incluso vinculando el elemento artesanal con el colonialismo y su impacto en la historiografía local. Hay presencia de arquitecturas que evocan huesos o fragmentación a través de los cuales el entorno, como ocurre con Arquitectura blanda para un territorio incierto, parece apropiarse de elementos corpóreos y corporales.
Sofía Salazar Rosales. Travesías de una lágrima puede verse hasta el 26 de abril de 2026 en Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), Carmen Olmedo Checa, s/n, Córdoba (España).

