EL REINA SOFÍA RESUCITA EL ARTE VIVO DE ALBERTO GRECO
Alberto Greco es objeto de una extensa retrospectiva en Madrid que recorre su evolución desde la pintura informalista hasta la fundación del arte vivo, eje central de su práctica. La muestra incide en su acción conceptual en la que defendía la fusión radical entre arte y vida.
El museo Reina Sofía de Madrid acoge una amplia retrospectiva sobre la obra de Alberto Greco (Buenos Aires, Argentina, 1931 - Barcelona, España, 1965). En Viva el arte vivo se repasa la que fue una figura decisiva de la vanguardia experimental y cuya trayectoria se construyó desde unos inicios arraigados en elementos más tradicionales de la pintura o el teatro para abandonarlo rápidamente y entrar de lleno en la construcción de su personaje e identidad y fundar el arte vivo como principales señas de identidad.
En ese abandono voluntario de lo que se podría concebir como un programa estético, Greco convirtió su vida en un espacio de ideas que se servían de los medios y de la propaganda para reforzar sus acciones. En la muestra se recuperan y exhiben obras realizadas entre 1949 y 1965, año de su prematuro fallecimiento. Desde sus primeras pinturas informalistas que desarrollaban la concepción matérica hasta el registro fotográfico de acciones, dibujos, collages y parte de su producción literaria, la exposición ahonda en la singular y radical práctica del artista.
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Alberto Greco. Todo de todo, 1964
En ese recorrido de su intensa producción subyace como elemento crítico su experiencia vital, moldeada por el itinerario que lo llevó desde Buenos Aires a otros puntos de América y a Europa. En 1962, en París, Greco proclamó la fundación del arte vivo, una propuesta conceptual que convertía su persona, acción, tiempo y entorno en potenciales materiales artísticos. Bajo esta premisa firmó personas y espacios, declaró como obras de arte a diversas ciudades y pueblos —como Buenos Aires o Piedralaves— y proclamó la necesidad de interactuar con los elementos de la realidad.
En 1963 se instala en Madrid donde amplía su registro con la incorporación del arte vivo a otros soportes como los dibujos y collages que miraban hacia lo popular. Parte de los nuevos lenguajes de carácter experimental, como el empleado por los fluxus, o de posicionamiento social como los nuevos realismos coexisten en su obra como influencia o resultado. Su proceso de comprender los medios y los actos de propaganda, así como de la utilización de diversas técnicas que facilitaron el ensalzamiento y conexión de las virtudes de lo cotidiano, sirvieron a Greco para defender ese postulado que abogaba por el gesto radical que hace confundir arte y vida.
Alberto Greco. Viva el arte vivo puede verse hasta el 8 de junio en el Museo reina Sofía, Santa Isabel, 52, Madrid (España).

