MÉXICO PRESENTA UNA INVOCACIÓN ESPIRITUAL EN LA 61ª BIENAL DE VENECIA

A través de un ecosistema ritual de materiales, sonido y gesto, la propuesta de RojoNegro en el pabellón mexicano abre un espacio de pausa y escucha frente a la saturación del mundo contemporáneo.

julio 02, 2026
MÉXICO PRESENTA UNA INVOCACIÓN ESPIRITUAL EN LA 61ª BIENAL DE VENECIA
Pabellón de México. Actos invisibles para sostener el universo. 61st International Art Exhibition - La Biennale di Venezia, In Minor Keys. Foto: Marco Zorzanello. Cortesía: La Biennale di Venezia

El Pabellón de México presenta en la 61° Bienal de Venecia Actos invisibles para sostener el universo del colectivo RojoNegro –integrado por María Sosa y Noé Martínez--. Frente a la saturación y la inmediatez de la vida contemporánea, la muestra curada por Jessica Berlanga abre un espacio de contemplación que articula memoria y tecnologías rituales desde una perspectiva decolonial. A través de una experiencia sensible, la obra convoca una escucha atenta en la que cuerpo, materia y entorno se reconocen como portadores de conocimiento, habilitando otras formas de percepción y relación con el mundo.

 

Desde una práctica que integra instalación, performance y sonido, RojoNegro aborda los efectos persistentes de los procesos coloniales sobre los cuerpos, los territorios y las cosmogonías actuales. La exposición se despliega como una invocación espiritual donde la inteligencia de los materiales —sal, barro y tabaco— emerge a través de la observación profunda. Este entramado se acompaña de un registro audiovisual en el que la respiración marca el pulso de la experiencia y se entrelaza con sonidos de la tierra, generando una presencia activa de archivo y una escucha expandida.

En el pabellón, una línea de sal en forma de vírgula —símbolo mesoamericano de la palabra y la conversación— guía al visitante por un entorno donde la respiración marca el ritmo de la obra. Sobre ella reposan vasijas con formas de aves, seres que conectan simbólicamente a las Américas. El mineral absorbe la humedad y adquiere un brillo que evoca el sudor; al contacto, la cerámica se erosiona, recordando que la materia también se transforma y conserva memoria. Compartida entre organismo y territorio, la sal marca un tiempo de pausa y cuidado.

 

Otro eje de la instalación es la presencia de la planta del tabaco, asociada a la protección del estado anímico y a la inducción de experiencias de conciencia alterada, cuyos usos medicinales y purificadores se encuentran registrados en el Códice Florentino. Las tonalidades de las obras remiten a divinidades del agua como Ixchel y Huixtocíhuatl, convocando ciclos de gestación, protección y renovación, donde agua, barro y sal actúan como elementos en diálogo.

Como parte del proyecto, se publicará un catálogo durante este mes de julio, concebido como un espacio de documentación y reflexión en torno a Actos invisibles para sostener el universo. La publicación reúne procesos de trabajo del colectivo RojoNegro, así como textos de diversas autoras y autores que acompañan críticamente la obra y su desarrollo, ampliando los ejes conceptuales que atraviesan el proyecto.

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