LOS PUEBLOS BORRADOS DEL CANAL DE PANAMÁ LLEGAN A LA BIENAL DE VENECIA
A tono con la temática de la 61.ª edición, el dúo Messengers of the Sun convierte la hiperstición en herramienta para reescribir una historia no contada: la de los pueblos desplazados por una hazaña mitificada.
Hipertición tropical, conquista decolonial. Una hamaca de veinte metros cuelga en el centro del Pabellón de Panamá en la Bienal de Venecia 2026. Los artistas Antonio José Guzmán (Panamá, 1971) e Iva Jankovic (Yugoslavia, 1979), dúo artístico conocido como Messengers of the Sun, confrontan la memoria colonial y buscan reescribir las voces de los pueblos borrados y desplazados, y oír el coste humano silenciado detrás de una de las hazañas de ingeniería más mitificadas de la modernidad: el Canal de Panamá.
En esta edición, después de su primera participación en 2024, Panamá siguió la temática de este año. La curadora Koyo Kouoh, que falleció antes de comenzar la bienal, propuso un evento In Minor Keys (en notas menores). Es decir, tomarían protagonismo aquellas narrativas subalternas, la espiritualidad y las formas sutiles de resistencia frente a los grandes relatos de poder. Tropical Hypertition, la muestra panameña curada por Elizabeth González y Mónica E. Kupfer busca aclarar la historia. Desde 1903, Estados Unidos controló la Zona del Canal actuando como un "país dentro de otro". Los panameños no podían ingresar libremente a esta zona, y las invasivas construcciones en nombre del progreso repercutieron en comunidades enteras desplazadas y territorios históricos inundados. Además, provocaron múltiples protestas históricas y derramamiento de sangre —como los trágicos eventos del 9 de enero de 1964— que culminaron con la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977. Estos permitieron a Panamá recuperar el control total de la vía interoceánica en 1999.
Messengers of the Sun recupera esos "pueblos perdidos" en Venecia a través de cartografías textiles, fragmentos de archivo, patrones basados en ADN, ritmos caribeños, agua, voces y los sonidos mecánicos de la extracción expuestos en las salas. Su gran pieza es una hamaca de veinte metros que cuelga en el centro del espacio. Teñida de índigo y tejida a mano, el objeto doméstico se vincula al saber ancestral de las Américas y a los trabajadores afrocaribeños que construyeron el Canal de Panamá. El uso del índigo —históricamente entrelazado con las economías coloniales y el trabajo forzado— carga el tejido de memoria política.
En Venecia —ciudad construida sobre el agua, el comercio y el imperio— la obra cobra una resonancia inevitable.
Tropical Hypertition puede verse hasta el 22 de noviembre en Tesa 42, Arsenale (Fondamenta Casa Nuove, Castello 2738/C, Venecia, Italia).

