ROMA DESCIFRA LA EVOLUCIÓN DEL ARTE MEXICANO A TRAVÉS DE DIEGO RIVERA

Una muestra en los Museos Capitolinos recorre el desarrollo del arte moderno mexicano, el muralismo y la búsqueda de una identidad nacional articulándola sobre la figura del maestro.

noviembre 03, 2026
2 min.
Álvaro De Benito
Por Álvaro De Benito
ROMA DESCIFRA LA EVOLUCIÓN DEL ARTE MEXICANO A TRAVÉS DE DIEGO RIVERA
Diego Rivera. Mujer sentada con flores, 1944. Colección de Arte BBVA México, © Banco de México

Diego Rivera y la construcción del arte moderno en México en el siglo XX recorre en los Museos Capitolinos - Villa Caffarelli de Roma la evolución del arte mexicano desde el siglo XIX hasta el XX con el hilo vertebrador de Diego Rivera (Guanajuato, México, 1886 – Ciudad de México, México, 1957). Con más de de 140 obras, junto a la treintena que corresponden al pintor se exponen creaciones de nombres clave para entender el proceso del nacimiento de una identidad artística nacional, como Rufino Tamayo (Oaxaca de Juárez, México, 1899 – Ciudad de México, México, 1991), Roberto Montenegro (Guadalajara, México, 1885 – Ciudad de México, México, 1968) o Frida Kahlo (Coyoacán, México, 1907 – Coyoacán, México, 1954), entre otros.

 

Con el objetivo de abarcar lo máximo posible la historia de Rivera, el recorrido se divide en cuatro secciones temáticas: la formación académica de Rivera y su relación con la tradición artística decimonónica; sus años europeos y su contribución a las vanguardias; el renacimiento cultural mexicano posterior a la Revolución; y la evolución del arte mexicano más allá del realismo social.

Así, uno de los temas centrales de la muestra versa sobre el muralismo mexicano, impulsado a principios de los años veinte del siglo pasado por José Vasconcelos y del que rivera fue uno de sus principales baluartes. En este sentido, la exposición cuenta también con obras de otros artistas clave del movimiento, como José Clemente Orozco: (Zapotlán el Grande, México, 1883 – Ciudad de México, México, 1949) y David Alfaro Siqueiros (Ciudad de México, México, 1896 – Cuernavaca, México, 1974).

 

Tras la Revolución mexicana, el arte se reveló como un elemento de importancia social con el que representar la historia del país y reforzar su identidad nacional. Los artistas recuperaron los elementos de las culturas precolombinas y las tradiciones populares, así como reivindicaron los movimientos sociales confiriendo protagonismo figurativo a campesinos, obreros y clases populares. Ese punto contrasta, pero de manera complementaria, con la relación que Rivera mantuvo con las vanguardias, especialmente el cubismo, y de su paso por Europa, de donde se trajo influencias que combinó con sus raíces para crear una expresión artística propia.

En general, la tesis que persigue la muestra, comisariada por Miguel Fernández Félix y Alberto González Torres, es que la modernidad artística mexicana fue el resultado de un proceso complejo que aunó tradición, experimentación y compromiso social y en el que la figura de Rivera ocupa un lugar central. No obstante, fue el artista uno de los principales puntales que ayudaron a difundir la cultura mexicana internacionalmente y a mostrar la instrumentalización del arte como herramienta de transformación social y de construcción identitaria de México.

 

Diego Rivera y la construcción del arte moderno en México en el siglo XX puede verse hasta el 13 de diciembre de 2026 en los Museos Capitalinos – Villa Caffarelli, Pl. Caffarelli, 2, Roma (Italia).

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